viernes, 30 de agosto de 2013

Flujo de información

Al enlazar mis nuevas entradas a posts más antiguas sobre temas relacionados, me doy cuenta que la mayoría de imágenes y videos que contenía mi blog ya no pueden verse. Dado que aún considero la mayoría de mis escritos antiguos como apuntes interesantes y parte de la continuidad de mi identidad, he estado reconstruyendo uno por uno los enlaces que parecían relevantes.

Eso me recuerda que la mayoría de videos no eran realmente míos, aunque varios sí lo son y muchas de las imágenes también eran contenido original. Más bien, me recuerda que el soporte en el que publico y guardo mis propias imágenes, videos y textos, que este mismo blog en el que sigo escribiendo, no es realmente mío. Por supuesto, la razón por la que los links ya no funcionan es porque Youtube y Blogger (que en el fondo son todos propiedad del mismo Google) han decidido "modernizar" sus sistemas, hacerlos más "amigables" al usuario pero menos controlables por el mismo, haciendo el sistema en apariencia más simple y en estructura inútil y estúpidamente complejo y pesado.

Esta tendencia también demuestra que Google solo es superficialmente amigable al usuario y que maneja la web como un espacio amnésico, donde la información es fugaz y descartable, donde el usuario no tiene capacidad de retención ni reflexión. Eso solo respecto al usuario, pues en el fondo todos los archivos siguen ahí, incluso si el usuario decide quitarlos, para ser utilizados por la supercomputadora Google que se apropia de la metaconciencia de la cual priva al usuario.

Todo esto me lo ha subrayado un videoconcierto del grupo Massive Attack al que acabo de asistir por una serie de circunstancias. No habría ido por mi cuenta al concierto de un grupo cuya música me deja indiferente, pero estuvieron aquí en Duisburg como parte del festival artístico Ruhrtriennale en el cual agarré un cachuelo como encuestador, y cuando el evento comenzó, yo ya estaba adentro, en el inmenso hangar vacío de una fábrica acerera, profundamente oscuro. Al fondo, una masa de gente parada estaba rodeada por enromes pantallas que se erguían en un amplio semicírculo, proyectando escenas de la Guerra Fría, un documental de Adam Curtis centrado en detalles bizarros que forjaron esta sociedad de la información, asediada por imágenes bidimensionales. Y detrás de estas pantallas bidimensionales se vislumbra, a momentos, a la banda musicalizando la historia en vivo.



Mediológicamente, Curtis no profundiza realmente en la estructura de la internet, porque la tendencia es precisamente a regresionar la internet hacia la videósfera, para que vuelva a ser controlable como lo era la Unión Soviética en los años 80. Según el documental de Curtis, vivimos en un sarcófago, encerrados en el management de la ilusión para evitar el caos y el debacle de una realidad descontrolada, para evitar cualquier posibilidad de cambio, porque todo cambio es peligroso. Este sarcófago se precipita hacia su propia decadencia y debacle, pero nos dice que lo mejor es no hacer nada, porque el cambio sería fatal.

Es paradójico cómo la moral pública se ha volteado en el último par de años, cuando siempre solía ser el status quo lo que se pretendía defender y yo me había propuesto reducir la realidad a una mefistofélica ilusión paradójica, desarticular la ilusión de lo que se llamaba realidad para revelar lo extraño y monstruoso. Ahora, el mosntruo ya no es el que amenaza el mundo conocido, sino el que lo ha forjado y nos mantienen enajenados dentro de su juego, y los desviados y antisociales parecen estar precisamente en camino hacia la salvación. Es sin duda frustrante descubrir que una ha cambiado de bando sin siquiera moverse.

He considerado volver a usar e-mail en vez de Facebook, y sobre todo con un servidor que no sea el de G-mail, pero respecto al Blog, temo que no puedo transplantarlo con la misma facilidad, aunque las tierras en las que tiene sus raíces se hayan vuelto pantanosas.

miércoles, 14 de agosto de 2013

Brevísimas

Ha salido una contribución mía en el compilatorio "201" de la editorial Altazor. Para ser más específico, se trata de un microcuento sobre la habitación 201 de precisamente 201 palabras, y creo que el número de autores involucrados asciende a precisamente 201 (aunque no me he vuelto a tomar el tiempo de contarlos).

Hace unos días comentaba sobre libros excesivamente largos, pero a la vez el estilo de las ficciones brevísimas, los microcuento, se esparce entre muchos otros autores, sobre todo en Latinoamérica, siguiendo el ejemplo de Poe y Cortázar. Coincide con la cantidad de imitadores que tuvo el haiku en la región (aunque en ese caso con pocos resultados presentables). La microliteratura parece una solución para quienes no tienen el presupuesto para dedicarse a la escritura a tiempo completo, y para los lectores que no tienen el tiempo de dedicar horas de su día a un libro. Quizás lo que les falte a la mayoría de lectores ni siquiera sea el tiempo, sino la paciencia, la tolerancia de cuánto pasa entre un click y otro, la capacidad de concentrarse para un texto que sea más largo que una entrada de Facebook o una línea de chat. Pero incluso en esas circunstancias fugaces, un microcuento se dejaría leer, compartir, copypastear y difundir viralmente.

En mi caso, supongo que mis microcuentos tienen demasiado de haiku. El arte del microcuento es por lo general el de condensar una anécdota en palabras objetivas, sin digresiones ni adornos. Pero en vez de empezar con el mínimo e ir agregando detalles, yo tuve que empezar con una visión cósmica psicodélica, y luego ir podando, replegando tres palabras en una cada vez más polisémica y prismática, intentando no perder todos los sentidos que contenía un texto más largo. Eso es lo que comunmente se llama un poema.

Una experiencia más que he tenido con los microcuentos ha sido el "Ajuar Funerario" de Fernando Iwasaki, una colección de brillantes perlas brevísimas. Cometí el error de leerlo como un libro, de comienzo a fin, pero las perlas pierden el efecto si se las acumula, y brillan mucho más en el vacío, por lo que tiene más sentido sacar textos del libro de manera intermitente. El mismo Fernando luego me explicó que los textos también habían sido recolectados a lo largo de años. Otro aspecto análogo al haiku. Pero un libro de varios autores, ¿tendrá el mismo efecto, o la polifonía hará alguna diferencia fundamental? Por ahora no tengo forma de averiguarlo, pues el libro solo se está distribuyendo al otro lado del charco. Revísenlo ustedes y de ahí me cuentan.

sábado, 10 de agosto de 2013

Poniéndome al día con Game of Thrones

-Todavía necesito leer Game of Thrones- comenté.
-¿Necesitas? ¿No es que quieras?
Pero para alguien que se dedica a la literatura fantástica, definitivamente es una obligación. Sin embargo, de un tiempo a esta parte me resigné a que mi lista de lecturas era lo bastante larga como para agregarle los cinco o más tomos gruesos de la serie del momento. Por imperativa que esta fuera, y a pesar de que ni siquiera parecía ser mala, llegué a la conclusión de que no tendría tiempo de leerla y me puse a ver la serie.

Un compadre de antaño incluso ha inaugurado un blog donde habla de lo que hace mientras tú lees juego de tronos - "¡Piensa bien si merece la pena leer un libraco de mil páginas o cinco de doscientas!". Mientras tú lees juego de tronos, él anda leyendo obras breves de "espadas y hechicería", y yo ando perdiendo el tiempo con el indigerible Lacan y sus circunloquios.

Lo voluminoso de la saga de Martin me hace pensar qué dirán las generaciones venideras si esto se llega a convertir en clásico, y si de acá a cien años la prosa actual resulta tan trabajosa como lo es la del siglo XIX para nosotros hoy. Si ya da miedo enfrentarse a Moby Dick, ¿quién querrá leer más de cinco libros del mismo grosor?

Por otra parte, estas preocupaciones surgen precisamente porque hay buenas razones para que la saga sí alcance el estatus canónico. El giro de conectar la fantasía épica con elementos verdaderamente medievales en vez de un medievalismo romantizado conecta con fuentes primigenias que extrañamente habían permanecido ajenas al género durante décadas. Si este movimiento ahora parece tan evidente, es solo porque era absolutamente necesario. Un regreso a las fuentes prístinas le ha permitido a George R.R. Martin restructurar el género de manera sensible, y llevarlo ya no a la edad mítica de dioses y portentos, sino a la edad heróica donde cuentan que Odiseo contaba haber visto a un cíclope, o dicen que los enemigos de Sigfrido dijeron que él se había bañado en sangre de dragón, pero no es que los elfos anden por la calle o los el panadero sea un duende. La magia resulta más mágica en tanto es inusual y no cotidiana para los personajes.

En la simultaneidad se encuentran la comedia de enredos y la tragedia. En aquellas épocas no todos tenían smartphone para estar siempre conectados, y en lo que tomaba llegar de un lado al otro ya toda la situación había vuelto a cambiar. Esto se refuerza por el contraste entre la perspectiva enunciativa frente a los personajes, que vuelve la desgracia previsible pero inevitable. Bajtín me convenció de que el arte de la novela es el de la orquestación, el hacer que una docena de historias funcionen como una sola.

Por otra parte, la cantidad de personajes que se pretende narrar simultáneamente hace que no se alcance a narrar mucho de ninguno de ellos y que el ritmo se vuelva lento, a veces tedioso. Al menos en la serie, si un capítulo dura 50 minutos y pretende representar 10 personajes a la vez, solo le quedan 5 minutos por personaje, los eventos se dan en pasos mínimos, en migajas. Supongo que entre un medio y otro el efecto de ritmo será diferente. Aristóteles tenía sus razones para la unidad de acción. Salirse del patrón tiene sus problemas pero, en este caso, creo que también sus ventajas.

La mitología del conquistador que funde las espádas de los demás en su trono es una lúcida alegoría del Estado que monopoliza la violencia. Esta violencia anda libre en los campos yermos de los dothraki, y esa es la única alternativa que tendiese a la libertad. La inclusión de héroes gays, matriarcas y mujeres guerreras vuelve la serie loable para la moral pluralista contemporánea, pero también funciona en tanto muestra que estas son excepciones o secretos a voces, como lo han sido en muchas sociedades precristianas. La cosa se pone rara cuando la cantidad de excepciones hacen que entre los personajes representados, esto se convierta en una regla.

Antes de poder sacar conclusiones definitivas, habrá que ver qué más viene. ¿Los caminantes blancos por fin cruzarán el muro? ¿Qué pasará en King's Landing cuando la khaleesi llegue con su ejército? O, siendo esta una odisea, ¿volverá a perderlo todo ante Scila y Caribdis, para llegar encapuchada a matar a todos los traidores por mano propia? Con el éxito que tiene, ¿el señor Martin se animará a acabar la serie? Me parece que ya la está estirando más allá de sus propias previsiones y que él mismo ya no sabe qué pasará, así que habrá que esperar y dejarse sorprender una vez más.

lunes, 29 de julio de 2013

Grandes historias del anime

Siete magos invocan los espíritus de siete guerreros legendarios en una ciudad moderna, para realizar un sacrificio que podría abrir la espiral cosmogónica. Un extraño ser ofrece cumplirle cualquier deseo a una chica si ella decide arriesgar su vida cazando brujas. Un guerrero de un futuro posapocalíptico cae en una Tierra inhundada.

Si sigue habiendo animes y mangas que fascinen como para motivar el compromiso espiritual de millones, sin duda es por sus grandes historias. Urobuchi Gen es quien ha escrito las historias más impactantes en lo que va de la década. Ayer pude intercambiar un par de palabras con él, y eso que en verdad debería estar escribiendo mi tesis, no saliendo por ahí y menos aún escribiendo para mi blog.

Fue el sábado por la noche que me recordaron, como quien no quiere la cosa, que ese mismo día y el siguiente era la gran convención Animagic en Bonn. Yo había tomado la firme decisión de no ir, pero tuve que admitir que, aunque ya he visto convenciones incluso más grandes que esa, en ninguna tuve la posibilidad de tratar con nombres tan grandes tan de cerca. Precisamente las masas carecen de la posibilidad de acercarse personalmente y por lo tanto de ver más allá, hacia el germen de aquello que las mueve. Así que vi la lista de invitados, y estuve condenado a salir la mañana siguiente a las ocho para el viaje de tres horas.

Parte del problema de salir de improviso en un domingo fue además que no tenía ningún lazo palpable de mi compromiso con su obra, excepto un par de figuras. No tuve tiempo de conseguir un afiche ni nada por el estilo, y sus novelas no han sido editadas en ningún idioma occidental - solo los fans, como siempre, difunden de manera gratuita e ilegal por internet lo que por via legal sería inconseguible. Cuando le mencioné este problema a grandes rasgos, el maestro dijo que efectivamente había curioseado en las librerías alemanas sin encontrar nada de lo que él hacía, pero había visto muchos autores similares a su estilo que jamás serían editados en Japón. Cuanto más reflexiono, más me extraña qué clase de modestia será esa, el considerarse remplazable, descartable, como si el alcance popular de sus obras las convirtiera en fast food, cuando tienen una complejidad que demuestra todo lo contrario, cuando dejan marcas profundas no solo en millones de individuos, sino también para una historia de la literatura.

La otra pregunta personal que alcancé a hacerle fue sobre sus inicios como escritor. Cuenta que se inspiró tras leer una serie de cuentos de Steven King, e intentó publicar varias novelas por su cuenta. Como para la mayoría de mortales, los primeros pasos fueron frustrantes, hasta que se enroló a producir materiales en una empresa desarrolladora de videojuegos. Fue a partir de ahí que se diversificó hacia todos los medios imaginables y años después pudo también realizar proyectos y libros de iniciativa propia.

También habló sobre el writer's block, que a todos nos pasa, y dice que él prefiere no forzarlo y se dedica a armar modelos a escala. Muchos le preguntaron sobre Saya no Uta, respecto a la cual debo confesar mi incapacidad de leer visual novels. Dice Urobuchi que esta historia estuvo inspirada en el primer juego de Silent Hill, a partir del cual quiso crear un personaje que tuviera el "defecto" de ver el mundo monstruoso. Duda que algún productor se arriesgue con una adaptación de la tétrica historia, pero, en caso fuera posible, preferiría ver una película de acción real a un anime.

Sin duda todos ubican Fate/Zero y Madoka Magica, pero algunos se preguntarán cuál es la tercera historia que mencioné en mi primer párrafo. La verdad es que Urobuchi y el productor Takaki Kosaka vinieron a Alemania a promocionar su relativamente nuevo anime Gargantia. Urobuchi fue el padre de la historia, que se fue acomodando a otros aspectos de la producción, pero dice que se negó a escribir el capítulo de bikinis requerido por los estándares del anime shonen, y alguien más acabó rellenando las escenas cliché. La edición completa en Bluray de la serie contendrá dos episodios más que narran una sidestory. Proyectaron el primer episodio ahí, y diría que estuvo bien, aunque no sorprendente como las otras series mencionadas, pero veré algunos episodios más para ver qué tal.

Sobre la temporada de Kamen Rider samurai con bananas: No sabe / No opina. Respecto a esto y una posible segunda temporada de Psycho Pass, el autor dijo que nada puede asgurar aún, pero que de todas maneras, algo se viene.

domingo, 12 de mayo de 2013

Sevilla, una feria y un encuentro postergado

La feria del libro de Sevilla fue mucho menor de lo que esperaba, más pequeña incluso que la feria interna de la universidad en Lima. Las casetas rodeaban la Plaza Nueva, una bonita plaza bordeada por árboles y presidida por el monumento al rey Fernando III, pero no una de las plazas mayores de la ciudad.
Por otra parte, la feria no se define tanto por su espacio como por su actividad, y tanto en el escenario como junto a cada uno de los pequeños stands hubo cantidad de firmas, lecturas poéticas, debates, presentaciones de libros y demostraciones de artes marciales, y eso solo en el par de días en los que asistí. Considerando que sigue durante dos semanas a ese ritmo, la abarcadura temporal compensa la estrecheza espacial. Claro que yo no pude aprovechar esas dos semanas y solo vi a los pocos editores que estaban exponiendo en esos momentos, de los cuales uno o dos parecían calzar a medias con mis proyectos.

Pero en verdad fue incluso coincidencia que estuviera yo ahí para la feria del libro. Yo solo vine para concretar un encuentro que se había postergado desde hace años. Cuando viajé en España en el 2005, venía justo leyendo los cuentos de un autor peruano que se esperaba poder encontrar en Barcelona. Su escritura irónica, a veces fantástica o sórdida, pero siempre pulcra y de pulso firme, me había convencido y no quería dejar pasar la oportunidad de conversar con alguien experimentado en el terreno literario hacia el cual recién me empezaba a proyectar. Él ya me había respondido muy amablemente un par de mails y me había dejado su teléfono. Sin embargo, se dio el cruce y el desencuentro, y él justo salió de la ciudad al momento que yo estaba llegando. A fin de cuentas, por lo que le entendí después, ya ni sé si alguna vez habrá realmente vivido en Barcelona, o siempre estuvo en Sevilla. Sin embargo, dos años después, cuando publiqué mi primer libro, aun manteníamos la comunicación y él tuvo la amabilidad de comentar mi texto para la contracarátula.

El mes pasado decidí que, como no sé cuánto tiempo me quede de vida en Europa, debía aprovecharlo como fuere y hacer un intento más por encontrarme con alguien que, aunque estuviera a varios kilómetros de distancia, ya estaba del mismo lado del charco que yo. Poco antes de su conferencia en la feria del libro, Fernando Iwasaki me recibió de forma espontánea y calurosa, invitándome a comer en lo que, en su opinión de historiador, era uno de los pocos restaurantes verdaderamente antiguos que quedaban en la ciudad. Nos internamos por las estrechas calles peatonales del centro, que a mi parecer aún conservaban su estructura medieval, y pasamos incluso de largo la entrada principal del local para acceder el lado posterior, en el cual se albergaban una gigantescas garrafas que llegaban hasta el techo del lugar.

Entre un par de tapas y muchos otros temas, Iwasaki comentó que la feria este año era solo una sombra de lo que solía ser, que en ocasiones anteriores solía ocupar dos plazas enteras. Me regaló un ejemplar de su último libro, Nabokovia peruana, una colección de ensayos sobre autores peruanos emigrantes y olvidados, como los hay tantos. Confirmó mi teoría sobre su cuento del libro maldito, que demuestra que efectivamente el Libro de Arena no es otro que el monstruoso Necronomicón del árabe loco Abdul Al-Hazred. También me dijo que pensaba retomar y terminar una novela que había empezado hace años, quizás escribir una más y luego dejar la escritura. Que sentía que ya había hecho todo lo que le correspondía en el terreno. Me resulta impensable, a mí que aun me esfuerzo por poner en movimiento mi carrera literaria, por convertirme en un escritor de verdad después de tanto escribir y múltiples publicaciones invisibles. Yo que estoy recién por empezar, encontrarme con alguien que ya quiere terminar tras haber alcanzado logros y laureles.

lunes, 29 de abril de 2013

Los lenguajes del comic

Unos comentarios provisionales mientras escribo mi tesis, acabando de leer a Scott McCloud y reflexionando sobre The Sandman de Neil Gaiman.

jueves, 25 de abril de 2013

La mosca de Kafka

Habré tenido 17 cuando me acoplé a una expedición al bosque seco en Tumbes. Fue en ese viaje que confirmé mi desprecio por la naturaleza, que es, como decían, un horrible lugar donde las gallinas andan crudas. Sin embargo, la experiencia más memorable, tras soportar el calor tropical y la suciedad del bosque, me la llevé el último día. Yo y una alemana bastante despistada tuvimos que regresarnos antes que el resto del grupo, por lo que nos dirijimos por nuestra cuenta al terminal terrestre, recorriendo algunas cuadras de la pequeña y decadente ciudad. En la esquina, una cuadra antes de llegar al terminal, se nos acercó un pordiosero sucio, en harapos, con una hirsuta barba blanca y delirando a voz en cuello las revelaciones que había recibido. Creo que le di un par de palabras cínicas y condescendientes y seguí de largo, pero cuando notó que no lo tomábamos en serio, alzó aun más la voz y profetizó:

-¡Voy a escribir un libro! ¡¡¡Sodoma y Gomorra, Los poetas muertos y La mosca de Kafka!!!

Con una desconcertada sonrisa en mi rostro entré al terminal y dejé al hombre atrás en la calle. Unas horas después pensé que debí decirle que escribir un libro puede ser entretenido y satisfactorio, pero lo más difícil, y aun así estrictamente necesario para causar impacto alguno, es publicarlo. Años después, el título de aquel libro que el profeta iría a escribir sigue resonando en mi cabeza. Pienso: "Voy a escribir..." y las palabras del destino completan mi frase, que queda reducida a un mero delirio mientras no alcance a tipearla.

¿Qué libro sería realmente el que aquel hombre iría a escribir? ¿"La mosca de Kafka" o "La mosca", de Kafka? Más que un cuento sobre alguna situación biográfica que hubiera experimentado Franz Kafka, intuyo que el tumbesino era más bien una especie de Pierre Menard silvestre, que lograría escribir un libro que perteneciera a alguien más. Por otra parte, Kafka no tiene ningún libro llamado "La mosca". Aunque Gregorio Samsa se convirtió en un "monstruoso insecto", por lo general se asume que era una cucaracha, y definitivamente no tenía alas. Kafka jamás escribió ningún libro parecido...

De hecho, ni siquiera se sabe a ciencia cierta qué escribió Kafka y qué no. Él pidó la destrucción de la mayoría de sus obras, no su publicación. Probablemente, para Kafka, lo más importante sí era "escribir un libro", aunque fuera un libro jamás publicado, ni por él ni por sus rencarnaciones, como lo es "La mosca".

martes, 16 de abril de 2013

Hacia la Feria del Libro de Sevilla

Para la distancia que me hará recorrer, es a corto plazo que me he decidido, pero me voy a la Feria del Libro de Sevilla. La feria estará abierta del 1 al 12 de mayo, aunque yo solo estaré por allá entre el 5 y el 7. Según entiendo la feria será en una plaza abierta, parece bastante grande y seria. El programa lo he colgado en la barra de la derecha y más detalles se pueden ver en la página del evento. En el mejor de los casos incluso podría encontrar alguna opción para sacar mi segundo libro. Ahí vamos.

Postdata:
Mientras tanto, al otro lado del charco, se viene también la segunda entrega del Hobbie Market en Lima. En este evento se congregarán toda clase de comiqueros, fanzineros y creadores afincionados. La feria estará desde las 11am los días 27 y 28 de abril en el Complejo Deportivo Aldo Cachochumbi de Magdalena.. Ya varios autores de la movida fantástica han confirmado su asistencia y a lo mejor también podrán encontrar mi libro por ahí. Como única fuente he encontrado un evento que se difunde de manera viral por el Facebook.

sábado, 13 de abril de 2013

Borges y Lovecraft ante el horror de la differance

El tema para mi prueba oral surgió de una asociación confirmada por un cuento de Fernando Iwasaki, quien cuenta que al comprar por internet una copia del Necronomicón, le enviaron desde Buenos Aires un libro con infinita cantidad de páginas que lo dejó al borde de la desesperación. Intentó quemarlo, pero la pira de fuego se hizo eterna.

Borges advierte: "temí que la combustión de un libro infinito fuera parejamente infinita". Fue por eso que él no incineró el perturbador objeto que le fue entregado como "el libro de arena", sino que lo escondió en la Biblioteca Nacional. Hay registros posteriores de que Borges incluyó el Necronomicón en el catálogo de la biblioteca, y quizás se haya referido precismaente a aquel libro, del cual bibliotecarios posteriores se quisieran deshacer. El libro de arena y el Necronomicón del árabe loco Abdul Al-Hazred, por lo tanto, fueron siempre uno y el mismo objeto monstruoso.
Quizás haya sido mediante este objeto en particular que Borges fue contagiado con la febril demencia Lovecraftiana, la cual lo llevaría a redactar, tras años de resistencia, un relato lovecraftiano, incluido en el mismo volumen que la historia sobre el libro de arena. En aquel relato Borges se rinde al horror cósmico, aunque evita la mención de cualquier liber damnatus.

Fuera de la anécdota, Borges y Lovecraft tienen más en común de lo que ellos mismos creen. Para Borges, el universo, compuesto lingüísticamente como un cabalístico libro de dios, es un inevitablemente resultado de las infinitas combinatorias de signos finitos. Los textos del "horror" en Lovecraft son, precisamente, textos en los que la combinación, el lenguaje, la estructura misma de la significación se obscurece hasta volverse aleatoria y absurda. El Mal no es solo la destrucción física de unas cuantas personas y pueblos de Nueva Inglaterra; el verdadero Mal consiste en la destrucción de la significación, de la estructura del universo y el concepto de realidad en la que vivimos. Esa clase de mal no es otra cosa que lo que Jacques Derrida llama la differance y considera un destino inevitable inherente al lenguaje. A fin de cuentas, sin embargo, tanto en su contenido como en sus símbolos, las obras de Borges y Lovecraft viven de esta differance, de este juego: son combinatorias siempre nuevas de un número de elementos limitados. Eso también explica por qué los mitos de Cthulhu se siguieron escribiendo tras la muerte de su primer autor.

Pero todo esto es una conclusión y una tesis osada, la cual no llegué a explicar en el examen oral, al final del cual mi profesora insistió en que Borges era mucho más complejo que Lovecraft. Por supuesto, Borges es más consciente y explícito en todos sus textos, envuelto en engorrosas espirales metatextuales, que son la razón por la que sería mucho más difícil escribir un cuento borgiano (además del hecho de que el protagonista no podría ser el mismo Borges). Pareciera a momentos que los autores no tienen comparación; pero todo puede y debe compararse.

viernes, 22 de marzo de 2013

Explosión de lectura - La feria del libro en Leipzig

-Aych, ¿por qué tanta gente, ah? ¿Que de veras van a la feria del libro?
-No sé... O sea, ¿qué van a hacer ahí?

El par de calabazas quedan sentadas justo frente a mí dentro del tren repleto que viaja desde la ciudad aledaña hasta Leipzig. Al bajar del tren se esparce una procesión de lo más diversa por sobre el campo nevado: geeks y cosplayers, intelectuales y hipsters, chicos y grandes, y también el par de calabazas se distinguen entre el millar de personas que caminan a mi lado, todas en la misma dirección: un gigantesco edificio de vidrio, un palacio de la exposición como los de la era modernista, no tan antiguo, pero mucho más grande de lo que se podría imaginar. Y aunque el hielo cubra la superficie exterior de los cristales, y al recorrer los corredores flotantes entre una galería y otra estemos pasando sobre aceras nevadas, y a pesar de que varias de sus ventanas están abiertas, al interior del edificio sólo penetra la luz del sol, y el calor agradable se acumula en el interior.

Pero incluso así queda la pregunta: ¿qué se hace en una feria del libro? Porque definitivamente no se lee, entre tanta gente y situación eso sería un sinsentido. Al menos no la lectura silenciosa y privada a la que estamos acostumbrados, sino la lectura en voz alta para un público, lo que en alemán no es "lesen" sino "vorlesen". Esto vuelve la lectura en una actividad menos "intelectual" o reflexiva, y más colectiva, social, incluso dialéctica - pero también más fugaz, pues solo los cuentos de Cortazar y otros minimalistas se dejan leer "en una sentada". El vorlesen es por cierto más antiguo que el lesen, ya que el origen del alfabeto occidental es claramente fonético. Me pregunto cómo habrá sido en la China...

Debo confesar que pasé la gran mayoría del tiempo del lado friki del asunto. Aquí se hojea comics, mangas y artbooks - mucho más mangas que comics occidentales, la verdad, lo cual contrasta con la impresión general que tenía hasta ahora del mercado alemán. Quizás se trate del tema antropológico de los espacios subculturales, que el lado friki de este evento en particular ha sido marcado por la presencia de los otakus y los demás comiqueros ya no se animan a frecuentarlo, o quizás este lado de la feria tenga otra evolución histórica más compleja. También se ofrcen figuras (yo compré tres), ropa y hasta pelucas. Los kamekos vienen a tomar fotos y los cosplayers a que les tomen fotos... típica situación friki.

Dicen que anduvieron por ahí los mangakas de Soul Eater y Bleach. Seguro fue eso lo que sucedió cuando la masa se puso tan densa que tomaba dos minutos avanzar un metro y no se podía ver más que a dos cabezas de distancia. De lejos se obsrveban varios guardaespaldas haciendo barricada frente a una mesita hacia la que desfilaba la interminable cola, y otros tanto dando fueltas pidiendo que no se tomen fotos. Hay mejores formas de arreglar esa clase de situaciones.

Ahí no más al costado estaba la zona fantástica, con un amplio espacio para el vorlesen y puestos de editoriales grandes y pequeñas, nuevas y establecidas, dedicadas a todas las subvertientes del género. Veo desde aquí que el estilo steampunk ya está bastante avanzado y difundido, quizás hasta lo suficiente como para dejar su etapa experimental e inocente, pero tampoco como para contar como un género cuyo amplio terreno pudiese albergar variaciones personales. Es tiempo de un quiebre, alguien perceptivo que venga siguiendo el estilo de cerca podría escribir una obra de madurez y convertirse ya no en su fundador, sino en su genio; pero ese no soy yo, yo solo tengo un relato tanteante que a duras penas se jacta de ser steampunk.

Más allá estaba la zona internacional, donde los autores celebraban las particularidades y debatían los enredos políticos de sus respectivas naciones, ese terreno político-cultural donde la realidad y la ficción se mezclan en ideología. Al costado, editoriales de mapas, pero más allá también un grupo de indios norteamericanos, difundiendo su literatura oral mediante bailes. En otro salón había editoriales religiosas, compitiendo por quién apabullaba al pasante con más panfletos, sean los de "Cristo salva", "Despertad" o "El Corán para occidente". Escapé de todo eso en una isla donde prestaban plumas anticuadas para aprender a escribir las letras de lenguas muertas, bajo la excusa de predicar la historia de la Biblia; pero como dice Nietzsche, la filología es el terror de la iglesia, y así aproveché la ocasión para anotar los nombres de algunos demonios antiguos. Aparte de los manuscritos había puestos de artistas plásticos dedicados a todas las maneras históricas y artesanales de impresión. Libros artítsticos, libros objeto, libros viejos e históricos. Y más de una editorial ofreciendo tratos de publicación bastante decentes para libros que no habían siquiera leído. Ahora sí, definitivamente, lo único que me falta para publicar una novela en alemán es escribirla.

Dicen que durante la noche, después de cerrado el centro de convenciones, el vorlesen sigue y sigue en las más diversas localidades de la ciudad. Yo ya tuve más que suficiente con lo que vi durante el día y solo me fui a perder entre las sombras de la ciudad desconocida.

viernes, 8 de marzo de 2013

Yue contra Nietzsche


Cuando me hayáis negado del todo, recién entonces me habréis encontrado.
F.N. - Ecce Homo

Hace muchos años que pensé que algún día debería escribir un texto con este título, que sería mi deber distanciarme de una filosofía que siempre me pareció intachable y ejemplar, pero que predicaba, precisamente, la independencia y no la fidelidad. Al escribir "Nietzsche contra Wagner", el filósofo renegó de su maestro, pero nunca dejó del todo de identificarse con él y sus virtudes. Yo creo haber tras mucho tiempo encontrado los puntos en los que no soy nietzscheano.

Nietzsche niega a Dios, incluso niega la Verdad como una sola, pero afirma la Tierra y la Realidad, como si esta existiese evidente más allá de cualquier cuestionamiento, más allá de su infinita relatividad. El carácter y la identidad se forman con la alimentación y el clima, que para él son más reales que la mente. Particularmente curioso el ejemplo en el cual sostiene que los cielos abiertos son los que propician la genialidad y las grandes civilizaciones (París, Roma, Atenas), mientras los climas húmedos y nebulosos oprimen y adormecen el intelecto - para él un argumento por el cual la mayoría de alemanes son mediocres, pero si lo extrapolamos, también es un argumento más de en qué momento se jodió el Perú.


Nietzsche menciona que Dios ha muerto: lo reconoce como un hecho precedente, pero no es el primero en tirar la piedra ni menos aún el culpable de "matar a Dios" como dicen algunos. La célebre frase "Gott ist tot" no existe en su obra, Zarathustra solo menciona de pasada que compadece a aquellos que aún no se dieron cuenta, los últimos de la fila. Por otra parte son alucinantes las reacciones que sugerir lo preexistente provoca en quienes han vivido negándolo, quienes lo acusan de nihilista y de loco ateísta. Fue sobre Nietzsche que el místico ruso Soloviev escribiera su Breve historia del Anticristo, que a su vez fue de invaluable inspiración para los satanistas de la siguiente generación. Soloviev había predicho la llegada de un suprehombre divino, una nueva etapa de la humanidad que realizaría por fin el plan de Dios en el mundo, y cuando escuchó del éxito del superhombre nietzscheano, sintió que el fin de los días estaba cerca, que el apocalipsis era inevitable, y que los fieles debían luchar por sus vidas ante el terrenal y definitivo armagedón. Y es que, según Nietzsche, tantas religiones de revelación están en constante lucha apocalíptica contra la realidad misma:


"Desháganse o bien de sus veneraciones o bien - de ustedes mismos". Lo primero sería el nihilismo; pero ¿no sería lo último también - el nihilismo?
F.N. - La gaia ciencia

Nietzsche, por supuesto, es todo menos un nihilista. Es alguien que reinventa los valores y los restablece, pero que también deja muy en claro que es siempre necesario creer en alguna fuerza vital que nos saque adelante, y si el viejo Dios ha muerto, es indispensable crear alguno nuevo, alguno nuestro con el cual podamos identificarnos y seguir de cerca, alguien que nos ayude a encontrarnos a nosotros mismos entre el abismo de últimos hombres indiferentes, en un mundo ínfimo y desierto. Hasta ahí sigo a Nietzsche al pie de la letra.

Pero entonces, si el crimen de los predicadores de la muerte consiste en negar una Realidad evidente, ¿no se está afirmando que esta Realidad es la única posible? ¿No es ésta una forma de Verdad, en última instancia una hipóstasis de Dios a quien creíamos muerto? ¿No es precisamente ésta la sombra del Buda que aún se arrastra por el mundo después de su muerte?

Yo sigo siendo un "Hinterweltler", un trasmundano que vive en el más allá, más en las especulaciones de lo que podría ser que en el verdadero presente dionisíaco. Si experimento las posibilidades de lo sensorial, es precisamente en tanto estas son subjetivas, no son algo que me acabe formando a mí tanto como yo las constituyo a ellas al percibirlas, y como en busca de su ambigüedad deconstruyo la coherencia de la Realidad preconcebida. Sí, yo soy incluso antimundano, y en ese sentido podría ser, en la práctica, más nihilista que Nietzsche.

domingo, 24 de febrero de 2013

A favor y en contra de los derechos de autor

Habrá usted notado, amable lector, que ya hace un tiempo a la derecha de este blog se sitúan algunos anuncios comerciales. Si aún está aquí es porque los anuncios son lo bastante discretos, o porque usted en general no tiene problemas en aceptar que vive en una sociedad capitalista. Por mi parte creo que es una de las soluciones más balanceadas en las que tanto usted como yo podamos sacar mayor provecho de este blog. Si albergo la remota esperanza de ganar un par de centavos, no sentiré que mis horas tipeando esto sean un completo desperdicio o un acto meramente metafísico; pues si fuera realmente cuestión de satisfacción personal, preferiría quedarme las cosas para mí mismo. Para usted, sin embargo, los anuncios significarán que tendré una razón más para mantener esto blog activo y así usted podrá disfrutar contenidos más a menudo que antes, pero aún sin gastar un centavo.

Ya ha pasado tiempo desde que el debate sobre los derechos de autor pasó por su punto álgido a nivel internacional, y preferí no declarar un juicio definitivo porque hay gente que habla con tanto más fundamento y conocimiento de causa como por ejemplo Hans Rothgiesser. Aun así me he hecho muchas ideas al respecto, incluso si son tan solo ocurrencias. Mi situación pareciera tener la particularidad de que soy tanto autor como consumidor, con lo que no puedo tomar partido por alguno de los dos bandos enfrentados... ¿Pero es que acaso los demás autores, directores y dibujantes del mundo no leen textos en línea ni ven películas en el youtube?

En Alemania la ley contra la piratería sí es más o menos efectiva, a diferencia de Lima en la que es pura payasada. La venta de copias caseras de CDs y DVDs es inexistente. El youtube tiene muchos links bloqueados, incluso algunas cosas que fueron subidas por los mismos artistas pero cuyos derechos están registrados. Dicen que es ilegal usar torrents y que de vez en cuando la policía rastrea al azar los nombres de los archivos que se están descargando. Incluso así, yo por mi parte sigo con la tradición sudaca, con la mentalidad de que el internet lo puede todo y que no sería capaz de pagar por información o por "propiedad intelectual", por "contenido". Por supuesto sí gasto mucho dinero en libros, en comics en formato impreso y pago mi entrada al cine, pero no me acostumbro a la idea de pagar por descargar algún archivo "legalmente" o siquiera por un disco que igual acabaré poniendo en mi laptop. Es demasiado inmaterial y efímero como para sentir que justifica gastar en ello.

La costumbre de no pagar por contenido también tiene que ver con que en Perú la mayoría de contenido sigue sin ser accesible de forma legal. Las buenas películas nunca llegan a los cines, conseguir un libro específico es todo un hallazgo y los CDs se venden a precios francamente estúpidos.  En Alemania muchas de esas cosas sí se pueden conseguir sin tanto problema, pero también quedan las que no.

Restringir los canales por los cuales se pueden compartir bienes inmateriales no solo es defender los intereses de los autores, de hecho significa limitar la difusión de muchos creadores que usarían estos canales para darse a conocer. También permite restringir y censurar cualquier expresión libre. El control selectivo o metódico de esta clase de canales significa la destrucción de todo progreso comunicacional que significó el internet. Por supuesto, la regresión a la época en la que solo existían unos pocos canales que podían ser todos controlados por el gobierno es algo muy deseable para el imperialismo.

Por otra parte, la peor consecuencia de lo opuesto sería que todos nos acostumbrásemos a jamás compensar los bienes intelectuales de manera alguna, a leer solo lo que se encuentra por ahí en wikipedia y en los blogs o que se puede descargar gratis en pdf. Esta consecuencia no sería tan nefasta si no hubiese autores que le siguen el juego, resignándose a que así al menos serán leídos sin pagarle a una editorial, aceptando que su arte no vale nada. Trabajando gratis solo se devalúa el trabajo de todos, se logra que, en general, el arte de todos no valga nada. A la larga solo existirían fan fictions escritas de pasada por adolescentes aficionados en foros, no volvería a surgir una sola obra a la que el autor dedicase más que una fracción de su tiempo libre. Excepto, claro, que quedan siempre los mártires. Los mártires siempre han gustado, porque trabajan gratis.

Fue precisamente ésta una de las razones por las que me da esperanzas encontrarme en este lado del planeta, porque aquí, en cierta medida, no solo se limita el consumo mediante los derechos de autor, sino que los autores de verdad tienen ciertos derechos. El escribir, dibujar, filmar o cantar, de vez en cuando puede ser algo más que una "brotlose Kunst" (un arte sin pan), y eso incluso sin ganarse un nóbel ni acostarse con Baily. No se cae necesariamente en la situación en la que el autor, tras años de esfuerzo invertidos en la creación, debe además pagar al momento de aportar su propio trabajo, por la remota esperanza de que este sea leído por alguien más que el vecino de la tía y, si se sigue las ventas de cerca, recuperar un poco del dinero malgastado. Aquí existen algunas editoriales que apuestan por los autores. Los autores que escriben en alemán, claro, con lo cual aún me tomará un tiempo tener un producto presentable.

Se me ocurrió por un momento publicar mi segunda novela castellana en formato de e-book... ¿Pero quién rayos pagaría por un e-book, para colmo en Latinoamérica? Algún huachafo que tenga kindle, quizás. Yo jamás compraría un e-book, ni allá ni acá. En general, el un autor que quiera cobrar por cada persona que lee su obra en épocas que todo se copypastea de manera orgánica o viral, pero siempre inevitable, resulta un megalómano ridículo. Creo que las leyes de propiedad intelectual como tales pertenecen a una era pasada, pero los derechos de autor aún son necesarios para que puedan existir autores. Quizás sería más lógico cobrar como lo hacía Lope de Vega al momento de entregar su manuscrito para la primera edición y luego dejar que se difunda solo, así incluso los autores prolíficos ganarían más que los one-hit-wonders. Los anuncios publicitarios, como en este blog o como en Spotify, también parecerían una solución razonable.


Pero como decía, en verdad no sé nada de economía, son solo ocurrencias.

sábado, 16 de febrero de 2013

Tercer congreso fantástico

La semana que viene, del 21 al 23 de febrero, Elton Honores organizará una vez más un congreso de escritores de literatura fantástica y ciencia ficción en la Casa de la Literatura Peruana. Sería una excelente oportunidad para ver hacia dónde se sigue moviendo el género en el medio peruano, y constatar que la lista de autores activos sigue creciendo. El afiche es alusivo a José B. Adolph, respecto a quien habrá un par de mesas de discusión. Se puede encontrar la lista completa de participantes aquí. Hans Rothgiesser estará esta vez hablando de su nueva novela Albatros y tendrá consigo algunas copias de El Empalador, por si alguien aún anda buscando dónde conseguir el libro. Luis Arbaiza también revelará más detalles sobre la segunda parte de Thecnetos. Por mi parte solo me queda esperar que alguien filme un par de las situaciones.

jueves, 14 de febrero de 2013

Campbell Mitopoiesis

Una vez más este blog ha atravesado las regiones de la muerte y vuelve a regresar de las mismas. Según el célebre Joseph Campbell, ese parece ser también el recorrido arquetípico de todo héroe. Por mi parte dudo mucho que lo que haga Campbell sea desenterrar arquetipos existentes, como él pretende. Más bien se trata de una apropiación bastante creativa de infinidad de fragmentos, tanto míticos como de cuento de hadas, literatura medieval y diversas tradiciones místicas. Campbell toma las partes que le interesan y las alínea para construir una propia historia que supuestamente está fundamentada en aquellos relatos de los cuales recortó sus materiales, pero que en su totalidad no encaja con ningún mito prexistente. Por supuesto, encaja a la perfección con Star Wars y la mayoría de historias de superhéroes, pero eso no es por análisis, sino por influencia: los autores posteriores han leído a Campbell y lo han tomado como receta, la receta de una sopa que a estas alturas ya se ha reproducido hasta la saturación más extrema.

Aristóteles por mucho tiempo también fue la fórmula prescriptiva, aunque jamás pretendió serlo. La poética es un análisis del teatro existente en la época del filósofo, ni siquiera es una definición precisa del concepto de tragedia porque Aristóteles jamás alcanzó a ver géneros como la novela o el melodrama, que se desarrollarían solo milenios después. Campbell, en cambio no es, en ningún sentido, un análisis, sino una creación ficcional sin fundamento de verdad prexistente. Como relato fantástico original, The Hero With a Thousand Faces es una obra influyente, y es en ese sentido que estudiarlo resulta imprescindible.

Pero digámoslo más claramente: lo fascinante de Campbell es que es, precisamente, una pastrulada psicodélica. Es uno de los chamanes pioneros del New Age. Y también hay quienes lo leen más de cerca, apropiándose de sus materiales a nivel no solo estructural sino enriqueciendo la misma narrativa, el mito artificial pero cósmico que, como todo mito, se vuelve real por obra de sus creyentes.