lunes, 30 de mayo de 2011

Surviving the Sabbat

Cuando salí arrastrándome de las cloacas hacia el salón oscuro del claustro, la calma era perturbadora. Ninguno de los individuos se levantó siquiera a mirarme, nadie reparó en mi rostro deforme. Apoyadas en las mesas y colgadas de las paredes esperaban espadas inertes. En el suelo, desapercibido entre las sombras, yacía un cadáver fresco. Apenas me dispuse a saludarlos, un tipo imponente de largo saco negro me interrumpió.
-Siéntate y espera-, me ordenó, -todos quieren escuchar lo que vas a decir.
El obispo llevaba el rostro pintado de payaso. Cuando les expliqué que quería unirme a la secta, ante los rostros incrédulos de los reunidos arrojó un hacha al centro del salón y dijo:
-Dos dedos.
Tembloroso y resoplando recogí la herramienta. Apoyé mi mano sobre la mesa y la observé un momento, la acomodé...
-No, no- rió un espectador-. el índice y el medio están bien.
Horas después seguía sin poder darles una buena razón para que no me maten. Ya había visto demasiado y sin importar lo que dijera, no tenían por qué creerme. Estaba dispuesto a recibir un "juicio de dios", que es casi una condena a muerte. Pero el casi valía mucho en esa situación. Finalmente, me hundí una estaca en el pecho y pasé el día en una maletera.

La vez siguiente que volví... el haber vuelto, el haber sobrevivido ya era de por sí un mérito. Entre otros juegos a muerte me vi impulsado a desafiar hacha en mano a un lobo que me venía insultando hace tiempo. Acabé destrozado, desangrándome contra la pared y, sin embargo, la violencia inútil me ganó más aceptación que la tolerancia.

En las noches profundas, el Sabbat impone la ley del más fuerte, conquista y devora. Resulta paradójico que venga a encontrármelo aquí, en la parametrada Alemania, donde de día vivo tan tranquilo y hay una ley o dos para cada cosa, e incluso me tengo que acostumbrar a no voltear por sobre el hombro, porque no hay de quién sospechar. Ni siquiera los perros me gruñen por ser un ser antinatural. De día, la mascarada de la Camarilla funciona aquí a la perfección. En Lima, en cambio, era la Camarilla la que imperaba de noche, y había que respetar la mascarada y los juegos políticos de los antiguos, con un príncipe y seis tradiciones. Eso a pesar de que de día, entre los mortales, las violaciones y descuartizamientos son tan cotidianos que ya no resultan noticia. Acaso el mundo de los no-muertos funciona, al contrario de lo que dice el libro, no como trasfondo del mundo mortal, sino como su reverso, un espejo que invierte.

miércoles, 25 de mayo de 2011

God Damned! - Caín - Adelanto Spoiler

Hace ya un buen tiempo comenté sobre la primera aparición del manga peruano God Damned! que se centraba en la figura del golem de praga. Desde entonces he ido estableciendo contacto poco a poco con el autor Alonso Molina, quien recientemente me hizo llegar también un adelanto de lo que será el primer capítulo oficial de la saga. Como ya ha anunciado en su Facebook y su Deviantart, el personaje principal en verdad será Caín. El mismo Caín de la Biblia, claro, pero no por eso el mismo Caín de mi novela El Empalador, ni el mismo Caín de Sábato ni el de La Mascarada... Esta versión de Caín carga con la inmortalidad como un verdadero peso que sólo puede ahogar en alcohol. Su figura ya no es la del asesino ni tampoco la del vampiro, y aunque a momentos tiene tintes mesiánicos, sigue siendo demasiado decadente y cínico para dedicarse al bien. "Yo estoy de mi propio lado" dice, pero quién sabe a dónde lo acabe llevando el destino.
Sí, digo el destino porque a pesar de que lo bíblico se entrecruce con lo legendario y lo esotérico, dios sigue sin aparecer por ningún lado. Será que el destino de los seres en la Tierra es arreglárselos solos, incluso si el creador ya lo hubiera previsto todo e interviniera de forma invisible de vez en cuando. O será acaso que estos seres en particular están, precisamente, malditos por dios, God Damned, y luchan por su propia redención mientras el supuesto redentor les da la espalda.
Yo, obsesionado con las artes oscuras, no podía dejar de hacer observaciones sobre qué carta del tarot fue la que sacó, que debería sacar la luna y no al tonto, que sólo salen arcanos mayores... Pero si llego a ese punto es simplemente porque la historia está tan repleta de fantasía y taumaturgia, y lo maneja tan bien, además, que se impone tomarla muy en serio.
La disposición de las viñetas es un poco menos impresionante que en el volumen anterior, pero el dibujo se despliega nuevamente en una diversidad de texturas y un dinamismo para las escenas de acción que es simplemente delicioso. Incluso hay una secuencia metanarrativa en la que el estilo de dibujo cambia para ajustarse al tono del relato.
Ya, no cuento más, que con las justas me aguanto soltar los spoilers. ¿Pero cómo, cuándo, dónde se podrá seguir esta historia?- me preguntaban ya desde la nota anterior. Pues actualmente está por imprimirse con el grupo Perro muerto producciones, editores de los volúmenes recopilatorios Extraño, el reciente Angel Beats y el infame tabloide trolero-otaku-amarillista El Oniichan. El objetivo es estrenar hasta el capítulo 3 en el Otakufest, y seguirá al precio de 5 S/. Luego de eso sin duda lo encontrarán en la mayoría de eventos frikis, en algunos plantones y caravanas comiqueras, y quizás en Contracultura. Aún no llegamos a librerías comunes, pero creo que estamos avanzando. Por cierto, mientras yo no pase por Lima, no tendré más que el PDF que me mandaron. Tendré que buscar alguien que me lo traiga cuando salga...

Por cierto, hoy es día del orgullo friki. Es la primera vez que me doy cuenta a tiempo. Feliz día a todos los frikis. Yo soy friki y estoy orgulloso de ello.

martes, 3 de mayo de 2011

Industriekultur

Al caminar hasta el último rincón del cementerio antiguo, encuentro unas rejas de fierro oxidado y, detrás, campo abierto, un ave que alza vuelo, pasto sin cortar.

Vor mir
die eiserne Tür. Dahinter
die reine Wildnis.

Creo que mi primer haiku en alemán resume lo que ahora me parece la esencia de este lugar, lo que se llama "Cultura industrial". Suena paradójico que la industria pueda ser cultura, en todo caso arte siempre ha sido antónimo de ciencia, y las fábricas, un mal del que no podemos escapar en el mundo actual, en los tiempos modernos, como diría Chaplín mientras es aplastado por engranajes gigantes o aplica su destornillador a los botones de la señora. Por otra parte, estas alucinantes visiones expresionistas ya inauguran de por sí una estética, y no por nada me aficiono cada vez más a la música industrial. Luigi Russolo decía que en la era industrial, el oído humano se acostumbra a otra clase de sonidos y, más que música, necesita el "arte del ruido". Aquí, los grandes monumentos son las antiguas plantas mineras y refinerías, cuyas gigantescas torres oxidadas se alzan por encima de la ciudad y aparecen en todos sus emblemas. Los inmensos toneles de centrifugado, los complicadísimos mecanismos de transmisión, los ganchos y cadenas colgando del techo oscuro, ensombrecido y ennegrecido. Hace un par de décadas, toda la zona estaba cubierta del humo negro del carbón.

Pero la industriekultur implica un paso más. No son las fábricas activas, después de todo, las que hacen la diferencia, sino más bien espacios como la discoteca en un túnel minero, las barracas de obreros convertidas en prestigioso escenario de danza, el gasómetro hecho galería de arte, el parque de diversiones sobre una acería. Al ver lo que fuera alguna vez el complejo minero más grande del mundo desde arriba, el color predominante es verde. Al día siguiente fui a un festival medieval a pocos kilómetros de ahí, y la gente vivía en carpas, cocinaba en fogatas, se vestía con ropas anchas cocidas a mano y convivía con sus perros en medio del bosque. Es increíble, me comenta una lugareña, que el suelo haya reverdecido después de habérsele explotado, socavado y contaminado durante tanto tiempo y, sin embargo, la naturaleza es más fuerte. Las inmensas torres de tierro ahora están rodeadas y algunas hasta cubiertas de hierba indomable, como ruinas milenarias apuntando hacia una era posmoderna.