lunes, 29 de noviembre de 2010

God Damned!

Cuando la hojee en el comic market, me pareció primero que estaba bien, pero cinco soles por un episodio de una sola historia era un poco más de lo que costaba el fanzine promedio. Di un par de vueltas, y finalmente acabé llevándolo como quien no quiere la cosa, quizá sospechando en el fondo que era algo de lo que debía terminar hablando, cosa que decidí esa misma noche, antes de siquiera leerlo.
El relato por supuesto parte de la legendaria ciudad de Praga, de la cual sólo recuerdo algún tránsito fugaz por la estación en mi infancia, el reflejo de un farol anaranjado sobre una calzada de piedras medievales, envuelta en la oscuridad. No sé si Alonso Molina Gonzalez habrá estado ahí, pero maneja las referencias con bastante precisión, tanto el trasfondo de la leyenda específica como la totalidad de las reglas cabalísticas que atraviesan un universo. Creo que el único detalle que podría reclamársele es que el hechizo del golem está escrito en alfabeto latino y no en hebreo, pero pasa desapercibido por todo lo demás. Aun así, eso por supuesto no es suficiente, y para darle un giro hacia un verdadero relato estilo manga, el punto de vista es de un protagonista que trae una densa y compleja historia personal y le da una perspectiva fresca y juvenil al relato.
El dibujo pierde bastante con la calidad de fotocopia a la que todo fanzinero está limitado, pero con una lectura más completa del volumen se deja apreciar la constancia en el estilo, la conciencia y concepción completa del diseño de personajes. Es evidente en ese sentido una fuerte influencia manga, y a varios niveles yo diría que la reinterpretación manga de mitología medieval europea me recordó a Fullmetal Alchemist, también en su aspecto gráfico. Por otra parte, el trazo mismo es incluso más interesante que eso, pues no se centra necesariamente en un trazo nítido y simple, en la línea-contorno. Esta historieta más bien varía el uso de la línea que a menudo se torna en líneas entrecruzadas, violentas, que representan el movimiento de la acción pero, sobre todo, la indefinibilidad de las sombrías criaturas infernales que pueblan su relato, que son seres de por sí ambiguos, borrosos, repletos de detalles incomprensibles. Sin embargo, como decía, la fotocopia no permite la apreciación de un dibujo que, sin duda, merece una edición que esté al nivel de su calidad.
Y qué forma de relatar este relato, caramba. El dinamismo de sus viñetas, la audacia de sus composiciones, y como quien no quiere la cosa, el mejor double-page-spread que recuerdo haber visto en mucho tiempo (mejor que los de Civil War, por lo menos). En el momento menos pensado me sorprendí a mí mismo inventándole un soundtrack a la historia. Cinco soles es poco. Ya quiero ver la versión anime, god damned! ¿Cómo hacer para encontrar este fanzine? Al menos tenemos el Deviantart del autor.

viernes, 19 de noviembre de 2010

Evangelion: ¿Reconstrucción o reescritura?

Frente a las rejas cerradas, me encontré con un líder ninja que igual que yo había llegado tarde y no le quedó otra que estar ahí parado, esperando, en la misma situación frustrada que yo. De hecho, era más bien el líder de un grupo de cosplay, vestido de ninja, pero no paraba de hablar de las diversas variantes de kamikazes y estrategias radicales de la segunda guerra mundial, con perturbadora erudición. De alguien como él quizá era la última persona de la que esperaba escuchar un elogio bastante apasionado sobre el Rebuild of Evangelion, sobre el cual, por cierto, escribí un artículo bastante ácido que aparece en la nueva revista Dragón. Me habían anunciado que estaba lista para publicarse mucho tiempo antes de que saliera, y desde entonces me quedé como siempre rondando los quioscos, una y otra vez, a ver si ya aparecía. Sin embargo, lógicamente la revista se estaba reservando para aparecer la misma mañana del día de la gran convención, como si ese fuera un momento de alineación planetaria en la que todas las cosas coinciden. Y efectivamente, sólo una más de las muchas cosas que coincidieron para volver ese fin de semana uno de largas y profundas consecuencias, como todos los años.
La consecuencia última de esto, en el sentido que me trasciende como individuo, es que ahora la revista está al alcance de todos, a 10 soles en el quiosco de tu esquina, donde menos la esperas. Considero ahí entre otras cosas que la serie del Rebuild no podría tener un personaje emblemático más apropiado que Mari Ilustrious Makinami, gringa desabrida con varios trajes pero ninguna personalidad. Con tanta parafernalia, robots mejorados y ángeles nuevos y más coloridos, y tanto menos guion, el único sentido de la serie pareciera ser ese. La historia gira del extremo pesimismo que la solía caracterizar a una rehabilitación, una manera feliz de vivir la vida, un "pare de sufrir". Casi una ofensa en el rostro de lo que solía ser, una traición a la obra que considerábamos perfecta. ¿O no?
Quizás habría que pensarlo como una fanfic. Quizás habría que considerarlo como una historia aparte, que no puede ni debe nunca superponerse a la original, sino solo complementarla. Quizá la reescritura no es una reconstrucción, sólo un diálogo que se apoya en estructuras intertextuales. Quizás habría que valorar al Rebuild como una historia en derecho propio que, en ese sentido, no será genial, pero tampoco está tan mal escrito. Quizá acabe hablando sobre estas cosas el siguiente miércoles 24, junto a otros profesores, en el Auditorio DaiHall del Centro Cultural Peruano Japonés, pero esperemos que no, hay puntos de vista más novedosos que los míos, los cuales, como decía, además ya están publicados. Más probable es que esté solamente como presentador, pues hay mucho que presentar, el miércoles que viene desde las 6pm.

viernes, 12 de noviembre de 2010

Shonen con el CEO

De improviso me veo incluido en la jornada cultural del Japón, organizada como todos los años por la valiosa labor del CEO. En esta ocasión me dan la oportunidad de hablar sobre manga y me centro en el shonen, tema que empecé trabajando para otros medios pero terminaron en imprevistas complicaciones protocolares. Quizás los críticos también somos como los filósofos, que son como la lechuza, que alzan vuelo al ocaso y sólo comprenden la situación cuando ya es demasiado tarde. El shonen para muchos es un género que ya está acabando y, sin embargo, el impacto que ha dejado en nosotros no deja de merecer explicación. No sólo nos ha impactado a nosotros frikis, sino al mundo entero. ¿Quién no conoce a Gokú, aunque sea para decir que es satánico? Pero el problema con Gokú no es que sea satánico, sino por quién y contra quiénes lucha. Cambiar de peinado no es cambiar de identidad. ¿Cuál es la identidad de un héroe shonen? Todas esas cosas parecen muy chistosas a primera vista, pero quizás hablen sobre temas más serios de lo que nos atreveríamos a pensar.

viernes, 5 de noviembre de 2010

Congregación fantástica

Hasta ahora no llegué a decir palabra sobre el congreso de literatura fantástica que sucedió el mes pasado. Sólo pude escuchar unas tres mesas, pero la cuestión estaba para comérsela entera. Entre otras cosas, el organizador Elton Honores presentó un libro que parece tener trabajo serio sobre este difícil y postergado tema que es la literatura fantástica en el Perú. Sin embargo, me quedo con la cita que hizo uno de sus comentadores a JRR Tolien: no hay que excusar a la literatura fantástica de ser escapista, pues esa es su principal virtud, en trascender los límites de lo inmediato para pensar en temas más abstractos y complejos.
Al día siguiente tuvimos una revisión muy ilustrativa sobre la ciencia ficción en el Perú por parte de Daniel Salvo, quien partió desde "Lima de aquí a cien años" para acabar más de cien años después, con "Mañana, las ratas" de José B. Adolph. La contraparte la dio Rodolfo Rorato Londero, un invitado brasilero que se centró en las corrientes más actuales de ciencia ficción en su país: el steampunk y la ucronía, el postcyberpunk (¿no era el cyberpunk de por sí ya una cosa post?), y la bastante indefinible ficción "borderline".
Pero no habría que descuidar lo de la noche anterior. Sí, para entonces ya habían hablado Rosita Isaza, sobre el autor colombiando Ricardo Cano Gaviria y el Castillo de Otranto, gemelas vampiro en un juego perverso de intercambio de roles por el cual ya no se sabe quién es la viva y quién la muerta, o si ambas están vivas y muertas al mismo tiempo. Raschid Rabi analizó las adaptaciones al cómic de HP Lovecraft, y Michaela Radulescu sobre la historia del vampiro en el cine. Larga y compleja la historia del vampiro, sin duda, tanto así que los míticos vampiros sumerios apenas se pudieron mencionar de pasada. Lo que alcanzó a cuajar de manera más completa, en cambio, fue la imagen del Nosferatu, el vampiro solitario, un muerto en vida que encarna la desesperación de la tragedia germánica, la oscuridad teutónica de conocer desde siempre la propia destrucción, de vivir, como decían Rilke y mi profesor Renato Sandoval, en constante despedida.