lunes, 29 de diciembre de 2008

Crepúsculo

En vista de la cantidad de posiciones encontradas que ha sucitado, me vi en trance de leer el dizque vampírico y por estas fechas tan famoso libro de la Stephenie Meyer, que ha sido aclamado por muchas chicas en el mundo y vituperado por varios intelectualoides pedantes que no merecen propiamente mi entera credibilidad. Dado que lo tengo a la mano, lo reviso al menos para, como decía la Coya, rajar con propiedad. En fin, probablemente el mérito mínimo que tiene un libro comercial es que sea entretenido, fácil de leer, dinámico. Esto no sucede con Crepúsculo, que es tedioso y en las primeras 100 páginas no pasa realmente nada de nada. La narradora y protagonista es una gringa frívola que se pasa comparando Seattle y Phoenix y todas esas gringadas que honestamente me interesan tan poco como Bryce en la calle de las pizzas. Aparte de eso, la chica se la pasa autocompadeciéndose. En principio el dolor gratuito y el malestar existencial me parece algo bastante interesante, siempre y cuando tenga una mínima trascendencia práctica o filosófica, desde el ascetismo hasta el asesinato compulsivo. No así con esta adolescente en plena adolescencia que tiene varios chicos que la inviten al baile y amiguitas y qué sé yo, que replica inconscientemente todo ritual melodramático al pie de la letra en un amor de colegiala vulgar sin desesperación ni thanatos alguno. Dicen que la película es incluso peor. Ahí te ves.

domingo, 14 de diciembre de 2008

Homenaje a Lucho

Según mi profesora de cosmología, con quien me encontré de casualidad en el microbús, doy la impresión de apreciar más a Martín Adán que a Luis Hernández. Y no digo que no sea cierto, de hecho acertó tremendamente con Adán, pero Lucho Hernández en su feroz informalidad y lúcido juego no deja de ser un gran escritor y hasta una influencia. También me comentó mi profesora, en ese viaje en micro, que recientemente había salido un libro pretendiendo "reivindicar" la imagen del poeta, sosteniendo que no estaba loco, que era un tipo sano y benigno como usted y yo, no un misántropo suicida. Bastante absurdo eso de intentar normalizar a alguien cuyo mérito es precisamente el desordenar y renovar en vez de repetir las costumbres de cualquier oficinista. Y así, como para contrarestar un poco la inminente papanuelización de espacios públicos y privados, el jueves 18 a eso de las 4 pm se dará un recital abierto en el cementerio del Presbítero Maestro, en honor del popular y siempre irónico Lucho.

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Respuestas

En cuanto a Makoto Shishio, su caso es uno de los que la historia prueba verdaderos aunque el hombre muera. El darwinismo social, al fin de cuentas, es el principio absoluto de todo el género shonen y por extensión la mayoría del seinen, por más que algunos intenten distraernos con el compañerismo del equipo y el poder del amor y la valentía, al fin de cuentas lo que tenemos es una lucha entre diversos individuos del mismo rango (casi siempre más de dos) con orígenes y derechos semejantes si no idénticos, y es así que Batousai Kenshin Himura es un digno oponente en la medida en que es también un samurai anacrónico y la lucha se puede trabar a nivel horizontal en el mismo plano en lo que es, en verdad, un todos contra todos, tanto contra el Shinzengumi como el Oniwabanshu, y al final es en el campo de batalla donde se decide todo y Kenshin prevalece no por ser en algo distinto a los demás sino porque es el mejor en lo que todos hacen por igual, y la historia en sí misma prueba que gana únicamente el más fuerte.

Sobre Héroes, no fue para nada el principal tema, aunque quizás sí el único ejemplo explícito de esa post. Por ahora aun me estoy perdiendo de la tercera temporada, pero en general es también un caso más donde las cosas se complican más justo en el momento donde parecían resolverse, sobre todo a finales de la primera temporada con el hombre que puede ver a Molly. Quizás como en la ciencia misma, donde todo lo que tenemos y funciona lo hace sólo en base a teorías, para las cuales tenemos una gran catidad de ejemplos, pero nunca podemos decir que están absolutamente probadas, sino que queda siempre la posibilidad de la contraprueba y el síntoma...

lunes, 8 de diciembre de 2008

Mucho abarca / poco aprieta

Delimitaciones, definiciones, identidades diferenciales. Traumas de identidad, vanguardismo adolescente. ¿Dónde comienza y dónde termina el metal? ¿Debemos partir de un arquetipo como un subgénero, un grupo o incluso una canción específica que se tome como referencia hacia todo lo que se le parezca y pueda, en cualquier dirección y por cualquiera de las aristas ser considerado su extensión? Un método inmensamente falaz pero en el uso práctico y, por lo tanto, en la medida en que el lenguaje es definido por el usuario y la identidad de las cosas es definido por el lenguaje, inmensamente difundida y real. Por el otro extremo vuelvo el rabillo del ojo hacia aquellos circulillos de una post de hace tiempo... ¿Cómo se puede ser metalero y otaku al mismo tiempo? ¿Y por qué no? Con eso de Crepúsculo y semejantes, parece que verdaderamente hay un tanto de literatura oscura resurgiendo por ahí, que no soy el único y que más bien tengo competencia. Que debo, por tanto, tomar una posición más radical que mi diferencia y me permita afirmarme en algo. Por ahora, la cosa sigue siendo sacar adelante el proyecto del templo negro, entre traducción, filología y especulación creativa. Habrá que intentar resaltarle el aspecto Baudelaireano, que es justamente el que lo vincula de vuelta a mi obra hasta ahora y el que en verdad no llegan a abarcar las gentes que gustan de atmósferas atemorizantes pero no aceptan a la oscuridad como parte de ellos mismos. ¿Acepto yo a la oscuridad como parte de mí mismo? ¿No es un credo que escribí hace un par de años y que ahora sólo salmodeo ocasionalmente? Busco relacionar las historias de anime con el metal y en cierto sentido sí aparecen cada vez más relatos de horror, muerte e inmoralidad en el campo...

lunes, 24 de noviembre de 2008

Sócrates y Makoto Shishio

Sobre la ley del más fuerte, creo que los argumentos fundamentales para esta discusión siguen remitiéndose a Sócrates, pues poca filosofía posterior es lo bastante dialéctica como para considerar la posición opuesta y se empoza casi en su totalidad en dogmas cristianos o anti-cristianos. Considerando, pues, aquel diálogo con Calicles en casa de Gorgias donde nuestro filósofo sostiene que, si los más fuertes tienen derecho a más, entonces también hay que considerar que las grandes masas y mayorías son más fuertes que cualquier individuo, que por tanto es, al fin de cuentas, justificado el derecho mayoritario y la democracia que reune a individuos débiles y mediocres en una masa fuerte; vemos que así también se justifica y sostiene el cristianismo y otros utilitarismo, donde el más hábil y valeroso es más bien castigado a trabajar el doble que el mediocre e inútil. Frente a esta paradoja cabe, sin embargo, volver sobre otro argumento del mismo Sócrates, enunciado más temprano en el mismo diálogo: le dice Sócrates a Polo, pues, que el poder sólo es tal en la medida en que uno puede utilizarlo verdaderamente para cumplir sus metas, que por lo tanto alguien que tiene poderes ilimitados que rebasan su capacidad de juicio y criterio no es en verdad poderoso, pues acabará únicamente perjudicándose en el uso de armas que no sabe controlar. Cabe ver cuán cierto es esto para las masas, que incluso por lo general sólo funcionan como masas en la medida en que carecen de su conciencia de masa, mostrosos ríos de mugre acéfalos, el leviatán de Hobbes. La masa no es poderosa, en todo caso es un poder, por tanto poderoso es el individuo consciente y escaso que domina la masa. La ley del más fuerte recupera su coherencia interna, al menos por ahora.

viernes, 21 de noviembre de 2008

Bichos

A pesar de sus mediocres doblajes, aprecio mucho a Animax por darme a conocer animes de los cuales de lo contrario nunca habría escuchado. Así es el caso de Wolf's Rain (aunque a este quizás habría llegado tarde o temprano por Yoko Kanno y el estudio Bones y uno que otro amigo que lo mencionase furtivamente... quizás), de Los Doce Reinos (este sí, definitivamente, muy poco comentado), y algunas otras no tan brillantes pero aun interesantes e igualmente ignoradas. Recientemente es el caso de Mushishi, que me ha causado una sobrecogedora primera impresión. Una chica condenada a vivir en la oscuridad, en el aislamiento, que en la incertidumbre de su subjetividad absoluta empieza a descubrir un mundo alterno, subyacente (la desesperación del encierro absoluto en la propia mente, de reconocer al fin de cuentas nuestra inevitable condición de no conocer más que nuestros propios pensamientos me recuerda también al video de One de Metallica que me dio uno de los más viscerales escalofríos en años cuando lo vi por primera vez hace no mucho). El mar de seres que habita en la oscuridad, bajo los párpados, que sólo se puede ver dando la espalda al día. La incertidumbre, el miedo, la negación de lo que no es real ni irreal porque simplemente es en sí mismo un concepto de realidad distinto. Los mushi(), bichos, en todo el sentido bizarro, plural e impreciso de la palabra, sintomático, como en Cortázar. Verdaderamente es infinito e incontable el número de vidas que existen en lo oculto, en lo negado, en el riesgo de conocer las cosas por su lado oscuro. Ese fue sólo el primer capítulo, veremos mañana a la noche cómo se desarrolla.

lunes, 10 de noviembre de 2008

¡Realmente fantástico!

En una lectura estructuralista tradicional, lo fundamental es el análisis en la medida de la explicación de la relación entre las partes de un todo. Para esto, es fundamental que este todo esté claramente delimitado; por ende, es determinante el final. Sin embargo, en una serie larguísima o cualquiera que resulta en cierto grado episódica, es posible también leer la obra sin leer el final (el final que gran parte de los espectadores nunca llegan a ver, que quizá los autores no esperen que sus espectadores vean, que es perfectamente dispensable para el común y razonable disfrute y comprensión de 90% de la obra). En ese caso, se trataría más bien de una lectura intratextual episódica, donde cada episodio se superpone al otro y crea un architexto, mucho más relevante que la posición de la totalidad de este texto frente a un architexto externo. El final, después de todo, tiende a ser lo más fuertemente diferencial de una obra frente a otras, pero el espectador no ve la obra por su final, más bien todo lo contrario, sigue el relato interminable por lo que le ofrece la jornada, por lo que ya viene descubriendo. Claro, también por lo que espera descubrir (Héroes), en la medida en que esta es creada por los episodios anteriores, no realmente por lo que vendrá al final. Quizá en verdad sea mucho más fascinante en la medida en que estas interrogantes no se resuelvan completamente sino que se refundan constantemente en interrogantes nuevas, que no nos dejan cerrar la historia.

sábado, 8 de noviembre de 2008

La estructura vacía

Levi-Strauss se queja de que la aplicación de su método estructural al análisis de textos literarios carece de rigor, pues no procede, a diferencia de la antropología, en un ir y venir entre la realidad social y sus símbolos, sino que se queda en los meros símbolos mismos, se limita a leer el texto mismo fuera del cual pretende que no existe nada. ¿Pero qué existe para el texto fuera del texto?
Quizá alguna relación guarde esto con la idea de los monjes medievales que acabaron incorporando fórmulas astrológicas y alquímicas a la angelología, según los más críticos con el mero fin de oscurecer la doctrina dominante y alejar los códigos del poder de la mayoría no iniciada. Finalmente, un caso más de hermetismo. ¿Podría al fin de cuentas la magia no ser más que toda esa maraña de laberintos insondables tras los cuales el poder se vuelve inalcanzable en un estudio infinito? Resulta más que coincidencia que justo acabe de leer "La muerte y la brújula".
Donald Keene sostiene por su parte que el excelso arte del Nougaku, tras un tiempo en las cortes de shogunes que lo usarían principalmente para legitimarse como élite intelectual además de guerrera, se convirtió en un mero "juguete académico", de piezas que sólo se relacionasen entre ellas y carecían de significado y vida. En verdad dudo que sea pertinente para el caso, pero el término es muy interesante. Cuán frecuente es, en verdad, esta situación hasta la fecha, donde al fin de cuentas las obras no se valoran por lo que tienen de apasionantes, sino fríamente desde cómo confirman cierta teoría politizada y los intereses de algún subgrupo de críticos. Esto nos ofende sobre todo cuando viene desde el grupo opuesto.
Desde otro punto de vista, es difícil pensar en algo más bello que la absatracción total y la abolición absoluta de las fuerzas determinantes de la vida y la naturaleza, en un juego de engranajes que tiene sentido sólo para sí y no se subyuga a ninguna utilidad. Finalmente, toda utilidad se subyuga a alguna imagen abstracta y fantaseada, a algún juego inmaterial que decidimos o inconscientemente aceptamos acatar como el eje de lo existente. El punto de partida siempre es arbitrario y sólo puede justificarse en el amor subjetivo.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Azar, elección, resurgimiento

A David Lozano lo concí casi por azar. El mismo día, llendo por razones totalmente ajenas, divisé un afiche anunciando una conferencia sobre literatura de horror en el centro cultural de España, y un taller de autor que empezaba el día anterior. Adjuntaba una imagen halloweenesca bastante farsesca. Sí lo pensé dos veces. El azar, al fin de cuentas, es siempre una carta desconocida, pero puede abrir también puertas insospechadas hacia los lugarse más nuevos y remotos, al igual que puede dejarme plantado en el mismo paraje desierto del que vine y anular secamente mi esfuerzo y expectativa. El ápice determinante, sin embargo, es siempre mi elección. Aunque llegué tarde a casa, me desperté temprano para llegar a la conferencia de las 8 pm. Se trataba principalmente de una presentación de la obra de Lozano, quien acababa de sacar la novela "La puerta oscura" sobre París y el inframundo. El autor hablaba de técnica, de tópicos y tradición pero, sobre todo, de un resurgimiento de la "literatura inquietante", la perturbadora, la obscura. Quienes lo comentaban, Juan Manuel Chávez y Pepe Güich, mencionaron unas cuantas anécdotas interesantes y puntos teóricos relevantes (Chávez, sobre todo), pero volvían inevitablemente a la eterna tarea del intelectual peruano, la de rumear incansablemente las tristezas de la realidad social sin proponer solución (Güich, sobre todo). El sentimiento, a pesar de todo, en este auditorio sombrío y pequeño, era bastante personal e íntima, al terminar el público presente no paraba de preguntar inquietamente, y al preguntar yo incluso llamé a David por su nombre antes que por su apellido, aunque lo había visto por primera vez hace menos de una hora. A la salida le manifesté mi extrañeza, mi necesidad por este resurgimiento del que hablaba. Él pareció casi tan emocionado como yo cuando le entregué mi libro. Ahorá recién empezaré a leer el suyo.


(vaya impresiones que se puede llevar uno de un autor sin haberlo leído)

jueves, 30 de octubre de 2008

Debate menardiano

Sucedió, pues, mi sustentación de tesis. La misma tesis que ya anunciara en este blog que había escrito hace año y medio, ligeramente revisada, con un par de notas al pie adicionales y cosas así, una escasa tesina de 32 páginas aunque creo bastante pretenciosa en su nivel de abstracción. Pierre Menard y su polémica obra invisible, su muerte como autor, como individuo, y también como cuerpo, despedazado por la irreconciliabilidad de sus textos múltiples y contradictorios tanto entre ellos como en sí mismos, incluso tanto como el mismo texto que lo narra. Tras mucha lucha, finalmente a mi archienemigo no le tocó estar en la mesa final de sustentación, y aunque el informante fue Eduardo Hopkins, quien me dió más combate fue el viejo y respetable (aunque ya no por todos respetado) profesor Ricardo Gonzalez Vigil, quien insistió varias y diversas veces en aspectos de mi posición radical que para él eran inviables. Admitió entre líneas, también, que el cuento sobre el cual estaba yo escribiendo al fin de cuentas no era de su agrado, que por lo tanto no discrepaba sólo conmigo sino también con Borges, pero acabó planteando un enfoque inusitado muy distinto al mío y temiblemente válido, donde acaso Borges estaría mostrando con la muerte de Menard el absurdo del Mot Juste frente a la subsistencia de la flexible trama de Cervantes, tantas veces traducido y reescrito. ¿Pude desviar, apañar o esquivar el golpe? ¿Quién podría juzgarlo más que el juez, quien ahora era mi opositor? Borroso el espacio del verbo invisible. Al final me vi haciendo una breve concesión muy parcial para dejar el debate en un punto estable. Luego, el profesor demostró no estar atacando seriamente, sino que, como a un cachorro de lobo, eran apenas mordidas para alentarme a mostrar mi capacidad de lucha y demostrar que él sigue siendo el maestro, aunque al fin de cuentas sólo hayamos ganado cercanía y confianza y él me apruebe, no con un epíteto en latín, pero sí con un Muy bien.Públicamente la tesis se volverá a presentar durante el XIII Coloquio de estudiantes de Literatura de la PUCP, el miércoles 19 a las 2 pm. El coloquio comenzará desde el lunes 17 y durará hasta horas después de mi presentación el mismo 19, en el auditorio de Humanidades, como siempre.

martes, 28 de octubre de 2008

El Diablo y los demonios

Dice San Agustín que Dios no creó el mal, sino que este es apenas la carencia del bien de Su perfección. Está aquí implícito, primeramente, el hecho de que todo aquello que se aparta de la perfección de Dios es en Su concepción maligno, que por ende mientras Dios y la realidad son una (aunque halla varios caminos para llegar a Él que concuerdan todos en Su unidad), las desviaciones son muchísimas, incontables, infinitas. A diferencia del Diablo único que concibiera LaVey y era necesario para fundamentar una iglesia (cuya página por cierto volví a ver hace poco y recordé por qué en un principio me pareció un ridículo, lo cual no obstante no tiene por qué ofuscar su teoría siempre y cuando la desliguemos de su práctica como persona), en relación con la curiosa paradoja del juego donde Diablo es nombre propio de un demonio más, yo planteo así la demonología como plural. Los demonios son como aquellos surcos negros carcomidos de termitas en las páginas del libro, pero como si estas carencias, estos huecos, adquiriesen por la gracia de nuestra todopoderosa concepción una calidad positiva. Aparece entonces la noción de cuán crucial puede ser el tema de la calidad positiva en asuntos teológicos, y de lo arbitraria que ha desmotrado ser esta desde que se plantease la idea de la diferencialidad. ¿Cómo se relaciona, en verdad, el poder reconstructor y dador de sentido del Übermensch logos, opuesto a la existencia de una archee apeiron inefable, con el tema de lo que está y no está, las presencias y carencias, si puedo tanto leer como activo el blanco como el negro? Pero si aun hablamos del apeiron contra el logos, entonces queda patente la relativa impotencia de la archee en la medida en que ha permitido surgir a este opositor que es el innegable punto de vista cogital, que el hecho de que haya existencia alguna se debe a que hay orificios y parcialidades y así deseo, y aquel orificio por el que surge el yo y el deseo opuesto a la necesidad imperativa para así quebrar el edén, ese es el demonio al que yo llamo Lilith.

viernes, 24 de octubre de 2008

No lineal

Caminando por el borde me veo colgando papeles de la pared para escribir de pie, de costado, de cabeza, una historia que no tiene ni principio ni fin, que gira alrededor de 24 horas de un día circular e inacabable, con todo numerado, todo promediado, nada que suceda. Pero, a pesar de todo, busco sacarlo a flote haciendo un texto con reiteraciones simbólicas, situaciones contrapuestas, opuestos simultaneos. Un texto que no es lineal ni temporal debe tener su estructura no de forma progresiva, sino tridimensional. Un texto con una estructura tan enrevesada es, en verdad, difícilmente repetible, pues encontrarle sentido a una estructura de este tipo puede resultar muy limitante y devolver a todos los textos al mismo punto de partida. Es, por supuesto, una fanfic. Los resultados del experimento son, a pesar de todo, al parecer relativamente negativos.

viernes, 17 de octubre de 2008

Arte y cultura

Reflexionando sobre cómo haré para al fin ganar un concurso de cuentos, llego a la conclusión muy evidente de que mi narrativa no satisface los gustos del crítico promedio. Por un lado, está claro que en Latinoamérica se cultiva y exige persistentemente una cada vez más decrépita y absurda tradición realista que gracias a su endogamia está dando engendros de lo más deformes que justifican su existencia sólo por representar malamente cierto año en el que fueron escritos. Pero claro, supuestamente es una muestra de cultura el saber lo que sucede con nuestra sociedad, incluso si demostramos que nadie sabe nada mediante nuestra propia ignorancia, son cosas importantosas de las que estamos obligados a hablar todo el tiempo, aunque no vallamos a hacer nada al respecto y los grandes narradores representan la mediocridad con más mediocridad para convencernos de que nunca podremos hacer nada y lo mejor es quedarnos de brazos cruzados. Y si no conoces la realidad de este país porque para tu desgracia eres del Curdistán o quizás sólo de la Guyana Francesa, pues no nos sirves para nada.
Hay, sin embargo, uno que otro narrador que ha logrado sortear los parámetros del utilitarismo marxista y dispensar de él por completo (en todo caso, los críticos buscarán escusas a posteriori de cómo esto sí es socialmente determinado y útil). En esos casos, sin embargo, se rescata el relato en base a su valor histórico (cosa que también ha venido sucediendo con El Empalador, por cierto, aunque ni siquiera ha logrado salvarse tanto), de la erudición que demuestra el escritor en materia de cultura occidental. Incluso entre muchos vanguardistas, la anciedad de influencia plaga los textos que pretendían liberarse de toda atadura pasada de una inmensidad de bichos mitológicos en negativo, de gigantescos pesos enciclopédicos de occidentalismo (tantísimas Marías de Mayakovsky, de Huidobro). Recuerdo ahora que antaño, en mis tiempos más vanguardistas, solía tener al arte por antónimo de cultura, pues la cultura es todo ese bagage milenario que define a un grupo humano cerrado, con una identidad colectiva, y le permite explotar a sus miembros y atacar a sus enemigos; el arte sería, según algunos, algo creativo, algo relacionado con la libertad. En base a esto habríamos de comprender cómo gran parte de los eventos literarios oficiales son culturales, y no artísticos.

martes, 14 de octubre de 2008

Anton LaVey

Esta vez he estado leyendo al infame Anton Szandor LaVey. La verdad, su idea de una "iglesia de Satán" siempre me pareció contradictoria en sí misma desde que oí de ella hace ya varios años, cuando recién me inciaba en el metal y el pensamiento blasfemo. Sin embargo, ahora que lo veo directamente, la verdad debo admitir que no es ningún pelmaso. Por momentos, incluso, me decepciona más bien por ser excesivamente razonable.

Debo a mi hermano el acceso al video y el libro. El segundo, me dijo, estuvo colgado incluso en el wikimedia hasta hace poco. Bueno pues, el infame LaVey no recomienda públicamente cosas que sean ilegales, más bien construye una religión que legitime las viejas costumbres y tradiciones que han mantenido viva a la humanidad e incluso a la iglesia, nos insta a "volver a aprender la ley de la jungla", la ley del más fuerte, la ley de Darwin, al fin y al cabo. Habría realmente que considerar a dónde lleva a una especie la abolición de la selección natural... Pero, a pesar de todo, incluso aunque LaVey promueva tanto la sana venganza como la inmunda naturaleza gregaria de los humanos, el primitivismo no alcanza a ser plenamente cavernícola en la medida en que incluye una segunda idea implícita: el que en verdad todo esto está en función de un liberalismo radical. Aunque a menudo hable de un imperativo "natural", también legitima formas anti-"naturales" de vida, de sexualidad, en la medida en que lo que realmente importa es el deseo del sujeto, cualquiera que este sea.
Se esperaría que la parte más pintoresca fuera la de la "magia" o "Los ritos satánicos". Efectivamente, quizás esta sea la que sea más interesante discutir y se preste a más interpretaciones. LaVey advierte desde el principio de su libro que todas las doctrinas mágicas previas se pierden en fantocherías para dominar el comportamiento de la gente. Su capítulo sobre hechicería pretende ir directo al grano. A primera vista, sin embargo, también me decepciona un tanto. En parte, también, por lo razonable: parte de la magia, después de todo, resulta científicamente explicable, lo cual la vuelve accesible, pero también muy aburrida, pierde (casi) todo su sentido de trascendencia y obscuridad. Pero después, de pronto, LaVey invoca toda una serie de símbolos radicales y arbitratios (muchos de ellos incluso forzando tradiciones de maneras no heréticas ni perversas, sino vulgarmente y/o descaradamente equívocas). Hace una larga lista de nombres demoníacos, aunque parece creer en un solo Diablo. Objetos, colores y frases deben ser usados en rituales sin mucha explicación. Esta parte pareciera caer por el extremo opuesto, en lo que los gringos llamarían mumbo-jumbo. Sin embargo, a pesar de todo eso, tampoco habría que perder de vista lo que LaVey señala como centro de la magia y el punto climático de cualquiera de sus rituales. Y que, en verdad, los símbolos mismos, aunque puedan estar estructurados entre ellos y parecer viejísimos, son siempre aribitrarios, reemplazables, improvisables. La mayoría de principios antimorales llevan a conclusiones compatibles con las mías, aunque también me motivan a tomar represalias más seguido, no por hacer un mundo mejor, como Kira, sino simplemente por darme el gusto. En ese sentido, sí es conveniente aprovechar el tiempo que me queda en la periferia. Después de todo, sí es un notable aporte el de LaVey al lado oscuro.

sábado, 4 de octubre de 2008

lunes, 29 de septiembre de 2008

Beat

Hoy me siento beat. Beat, como beterraga. Beat como golpeado, vencido, hecho mierda. Sé que suelo quejarme con demasiado facilidad, pero también he recibido el título desde afuera, en el aeropuerto, cuando por tercera vez en mi viaje por los yunaites me tocó que me desarmaran las maletas y manosearan hasta el trasero por selección aleatoria y purísima coincidencia o, quizás, por ser un sudaca con cara de osama. Habría dormido unas cuatro horas la noche anterior, después de empurjar una enorme cantidad de cosas dentro de mis maletas superhichadas en las que ya no lograba descubrir más recovecos para no tener que botar más objetos además de la ropa y libros y cuadros que tuve que dejar botados: dejé el retrato de un esqueleto colgado en el ropero, y un gran paquete en la calle diciendo "Art, please Thrash" (sic, con la h ahí donde sólo va en el métal). La casaca más gruesa la llevé puesta para que no ocupara más espacio, por más que fuera ya plena primavera. Salí apurado sin comer nada y la "limmo" (la camioneta esa) me dejó en una esquina bastante remota del aeropuerto, así que tuve que arrastrar un par de maletas que luego descubrí que tenían un sobrepeso que me costaría 20 dólares, y sudando con la casaca antártica encima. Y luego eso, con lo apretujadas que estaban las cosas que llevaba en la mochila los wachimanes que las revisaban se tomaron un buen rato en desencajar y volver a encajar todo mientras me preguntaban tonterías que yo respodía sin aliento, ojeroso, con la mirada desviada y con el temblor de manos que nunca me abandona, para distraerme del hecho que les pasaban pañitos detectores de droga a todos mis objetos. Cuando estaban por terminar se quedaron mirándose largo rato, indecisos.
-Errr, dunno. What do you think?
-Well, I guess...
-Ok man, go. But get some breakfast, dude. You look beat.
Beat, como la generación Bukowski, como el mismísimo Jack Kerouac. Beat, dice Kerouac, como beato, beatific, como un bonzo y un haijin, como Basho. Yo también me he sentido hace tiempo un monjebasho como Jack Kerouac, sin lugar donde quedarme más que la zanja al medio de la carretera, haciendo ciudades enteras a pie, comiendo el menú más barato por el camino cuando es inevitable comer, no porque no pueda sino porque no me da la gana, porque mucho más importantes que estar cómodo es llegar lejos y vivirlo todo. Recuerdo que me sentí así cuando estaba en Binghamton, en un Motel donde sólo les quedaban suites matrimoniales para fumadores, carísimas, un cuarto enorme con una cama enorme y muchos cachibaches que en la vida usaría. Me di cuenta de lo insufribles que me son esas cosas. Por otra parte, Jack Kerouac aun es un nombre propio, anecdótico. Basho ya tiene el nivel de abstracción espiritual para ser un adjetivo.Hoy me siento beat tras una vigilia de 24 horas, trabajando de trasnoche, dibujando historietas contra el tiempo, llegando tarde, dando exámenes durante horas de horas. Los objetos eluden la mirada y las palabras se derrumban a media frase, pero sé que al fin he recuperado algo de gusto por la vida, que ha sucedido algo lo bastante importante para sacarme de mi necrótica rutina aunque sea de una patada en la cara (aunque en verdad no hay manera mejor). Definitivamente un estado de superioridad espiritual, aunque no por ello un estado de lucidez o poético. Estar beat no ayuda para nada a escribir. Es un buen tema sobre el cual escribir, es una meta moral y estética, pero no ayuda en nigún sentido a ninguna forma de escribir... Yo sólo ando beat muy de vez en cuando, no me meto muchas cosas ni le veo a los ojos a la muerte muy seguido (una que otra vez, nomás, y no por estar beat), mis enfermedades crónicas no duran más de semana y media; no me jacto de alcanzar la beatitud de Jack Kerouac.

miércoles, 24 de septiembre de 2008

Entrega oficial

Me han hecho una invitación a un pequeño homenaje, para entregarme oficialmente el premio de poesía Nicomedes Santa Cruz que gané virtualmente como hace un mes. Será una pequeña parte de la presentación de la antología del año pasado que sacan los organizadores regularmente. Será el lunes 13 de octubre a las 7:30 en el Club Social de Miraflores, eso es en el Malecón de la Reserva 335, frente a Larcomar. Supongo que tendré ocasión de volver a leer un par de los sonetos. Nos vemos ahí.

lunes, 8 de septiembre de 2008

Maldoror

Oh, Maldoror, cúmulo de pústulas infectas. Cuán mortal eres... Pero no, tu maldad es eterna, y como hierba mala nunca mueres, has recorrido mundos y tiempos en todas direcciones. Quizás inmortal, pero no eterno: inmensamente terrenal. No material, no carnal, no son meramente los bajos instintos los que te guían. Ciertamente tienes un gran corazón lleno de cavidades negras, gusanos y alimañas venenosas. Un amplio espíritu, pero también un cuerpo de barro y paja como todos los despojos del creador y llevas en el centro la fructífera semilla del mal, esa que Maldoror asegura que guía a la humanidad entera, pero que tú sabes atesorar y cultivar en ti las más horrendas pesadillas y exquisitas perversiones. Grandiosamente infame, máximo antihéroe, héroe mínimo: Maldoror vive en todos los hombres, todos son en el fondo Maldoror.

Grande es la voracidad que guía a Maldoror y jala hacia su desgracia a los más inocentes. Poderosa su sed que ha sabido devorar de cuerpo entero incluso a su sombra que fuera Lautreamont, aquel inexistente, nominal hijo de Dios.

jueves, 28 de agosto de 2008

Concursos en setiembre

Me gusta ese bicho con cabeza de pluma. Es de la ya tradicional Prima Fermata cuya fecha de este año ya se acerca. Un concurso de poesía organizado en la San Marcos, abierto hasta el 30 de setiembre. El detalle de este es que va dirigido exclusivamente a poetas inéditos, entre los cuales extrañamente ya no me cuento. Ahora comprendo por qué prima, por qué fermata. Curioso peso el de llevar un libro bajo el brazo, uno que pocos han leído y nadie encuentra en librerías. Pero en fin, no me quejo, ya tengo fecha de publicación para mi poemario. Más bien, pasen la voz a los que aun permanecen en el lúcido silencio, por si desean lanzarse. Las bases aquí.

Otro menos fermatus es el concurso de historietas PUCP, una de los pocoa, si no la única, voz oficial que apoya la historieta por estos lares. Claro que piden un formato muy estricto con tipo de papel y marcador específico, y para colmo hay que enviar los originales, lo cual da mucha pena (la semana pasada dejé un fanart original en una fiesta de anime y jamás lo volví a ver), pero se acepta dada la escacez de oportunidades semejantes. Reciben hasta el 19 de setiembre y las bases son estas.

lunes, 25 de agosto de 2008

Revista Otaku, cuarta edición

Al fin sale a la luz un número más de nuestra revista virtual de anime Kagami. En este número pongo de mi parte un enfoque estructural de Jigoku Shoujo. La niña del infierno tiene mucho de mítica y ritual (¿acaso mito y ritual son casi lo mismo?), pero la teoría también puede llevarse más allá para explicar la caída de las vanguardias y cosas por el estilo.
Por otro lado, al fin tenemos una cantidad más respetable de colaboradores, aunque la mayoría sigan permaneciendo en el anonimato como es costumbre en el espacio inmaterial de la internet, ese perpetuo baile de máscaras. Por ellos es que la portada de la revista así como la mayoría de su contenido está dedicado a Vampire Knight. Por mi parte, mi traducción de ese anime abortó estrepitosamente con pleito de por medio, pero hace poco he retomado el manga, que está bastante mejor que la versión animada, con un par de mordidas bastante eróticas y más de una reinvención compleja del vampiro, centrado en oscuras químicas sanguineas, incluyendo varias cosas que ya recuerdan a un bloodmage...

jueves, 21 de agosto de 2008

Una estética de la precisión

Creí hace un tiempo estar avanzando hacia una estética de la precisión. Muy a diferencia de varios otros simbolistas, no me interesa en lo personal el ambiguar la escritura, el difuminar el fondo de la imagen. Más bien procuro con la mayor exactitud apuntar a hechos inmateriales e inexistentes, describiendo lo impalpable con claridad vívida. Quizás, a menudo, también hechos ambiguos en sí, pero inequívocamente ambiguos, como contraprueba, al menos, de una supuesta certeza.Con esto en mente es que constuyo también esos pequeños aparatitos llamados sonetos cuya teoría ya he mencionado antes, y gano un par de concursos y se los paso a profesores y amigos escritores que asienten seriamente. Alguno me dice que está de acuerdo. Y recién me atrevo a preguntar: "¿De acuerdo con qué?" La respuesta es todo lo contrario a lo que yo habría esperado, y mi amigo me dice que se entiende muy bien la idea central del poema, hasta que le digo que esa no era mi idea.Luego hay otra amiga que sigue mis fanfics fervientemente, a veces toma por héroe al personaje que yo creía rastrero y desgraciado, y aunque intento explicarle me acabo quedando sin argumentos, y aun así mis fanfics le siguen fascinando.¿Estàn siquiera ahí esas cosas que prentendí escribir si es que nadie puede leerlas? En verdad, prefiero pensar que no. Al menos eso justifica en algo, remotamente, mi esfuerzo por corregir y construir un texto tal como lo diseño. Acepto (declaro, exijo) mi muerte como autor. Ante todo, descoyuntar de entrada toda especulación sobre algún fantoche subconsciente que pude haber dicho y no dije. Si no se lee es porque no lo dije, por más que hubiera querido. Claro que de todas maneras como arte el texto se presta a interpretaciones, pero esto debería ser gracias a una estructura de base que podríamos tomar como punto de partida común. Si este no está es porque no he logrado ponerlo. Puedo seguir trabajando en él porque es imperfecto.

jueves, 14 de agosto de 2008

Lo inesperado

Navegando como siempre por la web me encuentro esta vez con esto. Un anuncio modesto e informal, casi desapercibido, de que hace semana y medio en Miami, en un concurso literario, el tercer lugar en poesía se lo llevó Glauconar Yue. ¿Cómo te quedó el ojo? A mí medio chueco, la verdad tuve que clickear varias veces y copiar la dirección porque la página no me abría. No tenía idea qué concurso era ese. Ya antes he visto un par de personas usar mi nombre en vano, no sólo a mi "editor" que me pone palabras falsas en la boca, sino también a algunos otros que me usan de nick para hablar pavadas. El concurso llevaba por título el nombre de un cierto Nicomedes Santa Cruz, un autor tan peruano que ha desmerecido mi atención. Pero su nombre me recordó a algo que de hecho hice en los yunaites, sin muchas ganas en verdad, pero por si acaso, decidí mandar un cuento y un par de poemas a un concurso en Miami. Un mes antes había perdido en un concurso de fanfics. Porque cuando me esfuerzo en arreglar el cuento, escoger específicamente lo que sea más digerible para el jurado de turno y llevarlo lo más lejos que puedo; en esas ocasiones inevitablemente no sólo no gano como todos los demás, sino que personal y particularmente pierdo el concurso en último lugar. La verdad la última vez que había ganado algo fue en el colegio, porque ahí no había nadie más que fuera aficionado a la escritura. Considerando todo eso, agarré unos cuantos sonetos que ya he leído antes en el Antares, el Cafae y el Delfinos en Lima, ante una audiencia silenciosa e indiferente, todos bastante viejos, los sonetos, pero por lo mismo revisados y medianamente maduros, y les puse el título provisional de "Sonetos nuevos de materias viejas", aunque en verdad lo viejo es la forma del soneto y lo nuevo es justamente la materia. No fue mayor dolor porque el correo al interior de los yunaites es ridículamente barato, así que lo mandé y me olvidé, y punto. Mejor darlo por muerto. Pero bueno, ahora resulta que había ganado, y recién me entero. Sacarán un libellum en noviembre titulado Poetas y Narradores del 2008. Ya veré cómo es eso.

sábado, 9 de agosto de 2008

Contra mis lectores

Al parecer empiezo a reconocer a otra nueva fracción distinta de lectores míos, gente que conozco por equis razones y me dice cosas como "Nunca había conocido a un escritor" o, al ver mis dibujos de autómatas victorianas, deducen que se trata de "gente bien antigua". Parecen tener la idea de que yo y mi libro (siendo en esencia casi lo mismo) somos una forma de relacionarse con la alta cultura a la que persiguen pero no pertenecen... El concepto de alta cultura, muy a menudo el único concepto considerado por la escuálida crítica, que en el fondo es la forma de lectura más superficial posible, pues se trata de elojiar a un libro por ser libro y denigrar a una película de ciencia ficción por su género, sin importar de qué traten. Yo por mi parte me enorgullezco de lo que este y mis otros escritos tienen del comic, del cine y del anime. En ese momento es que salta el igualmente contrarioso calificativo de Pop-art. Por más anime y fanfics que ingiera, nunca he hecho ni haré nada parecido a Pop-art. A pesar de jactarse de unir "lo alto y lo bajo", el Pop-art justamente justifica su esencia en la existencia de esa brecha entre altos y bajos, pone al arte como antónimo de pop para presentarse como paradójico y revolucionario, pero al depender de esa brecha es en verdad eso lo que representa y sólo ayuda a agravarlo. Yo no creo en esa brecha, no importa de dónde vengan, las ideas pueden ser geniales o estúpidas únicamente por su nivel de elaboración y abstracción.
Me he ido muy por las ramas y perdido de vista por completo lo que estaba haciendo... Creo que andaba insultando a mis lectores. Sí, a lectores como tú. Me doy cuenta que lo he hecho ya varias veces antes en este blog, perdiendo de vista para quién escribo. Pero, ¿para quién escribo? Pues desde siempre decidí que este blog sería poco más que una versión pública de los apuntes mugrosos que desde siempre hago compulsivamente al borde de mi cuaderno, esos que quizá algún día retome para escribir algo mejor o simplemente para acordarme de las ideas que afectaban mis decisiones hace un tiempo y replantearlas. O sea, en verdad no para ti. Pero claro, como es público, hay gente que se fastidia, que responde, etcétera. Esa es una de las razones por las que en mi vida diaria soy una persona deshonesta e hipócrita: en el fondo me cago en todo y en todos, y aunque ya hay muchos a los que les caigo quaker por lo poco que dejo entreveer, la verdad no podría trabajar con nadie si fuera completamente honesto. Supongo que dejaré algunas cosas de lado igual que me reservo ya desde hace un tiempo mis ideas sobre los cuentos que ando escribiendo y quizá nunca leas. Pero ya sabes: en el fondo me cago en ti.

martes, 5 de agosto de 2008

Disertación demonológica frente al paganismo

Anduve por ahí leyendo un relato sobre la historia de Lilith, escrito por un aficionado - ¿un aficionado? ¿acaso existen los profesionales que no sean pura pose? Yo tampoco soy más que un tipo que escribe. En fin, publicada de manera informal, casi a modo de fanfic, aunque escrita en un tono bastante formal, casi pretencioso, pero solo casi, y eso está muy bien. La forma de ensamblar las tan diversas piezas es congruente y demuestra erudición, la estructura del relato resultante es heterogénea e irregular, pero eso es parte del universo mítico. En cuanto a la materia, el "contenido", la parte menos fiel y por ello más interesante es la inicial, que nos liga al Tiempo antes de la luz, haciendo un puente con la Lilitiu cósmica mesopotámica, lo cual obliga al autor posteriormente a hacer más enmiendas interesantes en la posición y relación del dios padre.
Si bien estoy haciendo hincapié en esta parte desde el punto narrativo y literario, por otro lado muy distinto debería decir que no estoy tan de acuerdo. Ese lado sería el demonológico (planteemos una demonología científica análoga a la teología académica, pero superior en la naturaleza plural de sus entes). En la cábala, siendo creación de Dios y hermana idéntica de Adán, Lilith elige el camino de la desgracia por cuenta propia y es en su propio derecho la creadora de lo real y lo pecaminoso, encarna la verdadera libertad de albedrío la cual incluye darle la espalda a Dios y a su hegemonía mayúscula. Colocar a Lilith como precedente al dios padre y hablar de este Tiempo antes de la luz, sobre todo en la forma en la que es descrita aquí, pone a la oscuridad en lo que ocupara en el relato cabalístico el Edén, convierte al dios padre en el traidor y creador de la existencia, condenando nuevamente la existencia misma desde un architexto idéntico. Este dios padre que no es Dios, evidentemente tiene un contenido metafísico y espiritual muy distinto. Experimentarlo de forma trascendental no se deriva de la fenomenología del otro. Al fin de cuentas, parecería estar ahí solo por influencia de un monoteismo precedente, como personaje heredado y no autónomo. Así, pues, este relato se revela como intertextual y dialógico, por lo tanto mítico solo de forma limitada, pues no es un mito que en sí mismo constituya la realidad desde la base desierta, sino que se dedica a arreglar cuentas con un discurso recesivo. Es más que nada un metamito.
Esta construcción metamitológica se corresponde en verdad a lo que celebran los grupos autodenominados como paganos. Salta de entrada la cuestión de qué significa esta denominación si es que la palabra fue inicialmente acuñada por el cristianismo para designar a sus muy diversos enemigos. Lo pagano como tal surge entonces de manera necesariamente poscristiana, como una reivindicación de un complejo irreversiblemente digerido por la inquisición. Igualmente, metamitología contestataria, búsqueda de un pasado inexistente, aunque no quiere decir que no pueda conllevar a una fusión antihistóricamente congruente como en la gran era de los magos modernistas. En verdad, mucho mayor es el poder de una mitología futura.

jueves, 17 de julio de 2008

Bono por nocturnidad

He tenido al fin la oportunidad de cambiar por completo mi ritmo de vida y vivir el tiempo al revés. Me acuesto a las 10 de la mañana y me levanto alrededor de las 4 de la tarde. No sé si duermo, a veces sí, a veces no, permanezco flotando levemente bajo mis párpados, oyendo lo ruidosa que es la gente, sigo siempre consciente de que afuera el mundo continua funcionando ineluctablemente en su orden natural al que me he sustraído. Recién termino de comprender lo que eso realmente significa, que no es simplemente el poner las cosas al revés, sino que al tenerlas fuera de lugar es imposible que se comporten normalmente. Desde ayer he incrementado mi consumo de cafeína. En mes y medio quizá me acostumbre, pero seguirá siendo distinto.
A eso de las diez y media me alisto y salgo en un carro que me recoge y me lleva por las calles desiertas entre a todas las tiendas cerradas, cuando ya toda la gente se ha ido a dormir pasamos a recoger al grupo uno por uno, y el primer día hasta se interna por las calles estrechas al fondo del Rimac, donde las maltrechas estatuas de sabios olvidados otrora blancas emergen de la hierba y la oscuridad de los parques abandonados, y finalmente llego a mi destino a la media noche.
La verdad es que no hago más que contestar teléfonos, y por primera vez en mi vida al fin estoy inserto en la jornada de ocho horas con seguro y plan de jubilación obligatorios, como peón y proletario, aunque también con un bono por nocturnidad. Acabo hasta alegrándome con la llegada del sol pues signficia que será hora de descanzar. Pareciera que mi tiempo está al revés, pero en cierto sentido mi vida está también más obscenamente enderezada que nunca.

martes, 27 de mayo de 2008

Teoría del caos

Vi hace poco un anime de esos ecasos, raros y extraordinarios que por regla suelen pasar desapercibidos, y que contra toda regla es bastante reciente (no es que todo lo pasado sea mejor, sino que suelen ser tan caletas que cuando los encuentro ya son viejos). Se llama Baccano y es otro interesante intento por representar narrativamente la difícil teoría de que "hay tantas historias como personas que participan en ellas". La historia principalmente sucede en 1930... o en 1931... o en 1742... todo depende de cómo se la mire. Una historia hecha pedazos que nadie ha podido comprender en su totalidad y debemos retomar poco a poco y en desorden, ensamblando las piezas dispersas que encontramos de la forma menos esperada.

Existe una antigua técnica sumeria, que para muchos es el antecedente de las naturalezas muertas, que permite la construcción de complicadas estructuras narrativas basándose sólo en la suma de determinados objetos que juntos conforman un todo.*
M.B.

Es una teoría un tanto posmodernista, pero de hecho es la que más me simpatiza de ese grupo. Otros resultados interesantes son las Flores de Mario Bellatin y el perturbador anime Boogiepop Phantom que sigue siendo uno de mis favoritos de todos los tiempos. De hecho, es fascinante notar cómo las cosas pueden ser distintas de acuerdo a cómo las juzgue, que en ese sentido cambian en la medida en que cambio yo. Sin embargo esta narrativa plural implica también la falacia de asumir que existe más de una conciencia íntegra, de lo cual me gusta dudar. En la práctica sólo hay un punto de vista concreto: el mío. En cierto sentido, estas historias estarían logrando mostrar una forma verosímil y nada despreciable de cómo se supone que funciona un mundo plural, ese que tan ávidamente ficcionan los pragmatistas, pero que también se presta a cientas de posibilidades.
La otra comparación válida e imprescindible es Anton Chejov y sus obras descentradas, expresa e ideologísticamente pluralistas, en las que tanto se precia de erradicar la acción y al protagonista. Obras alabadas porque rompieron con la sólida tradición aristotélica, por originales pero ¿acaso son mejores que las que lo precedieron? Una obra sin acción es una obra aburrida, simple y llanamente. Al final, por mi parte, arrojo a Chejov a la fosa común de los realistas que se empeñan en representar una realidad preexistente obedeciendo al positivismo, puros periodistas y antropólogos descarriados. El hecho de hacer algo original no garantiza nada. Algo experimental es eso: un experimento, lo cual implica que sus resultados son desconocidos y pueden tanto salir bien como mal. Salen mal mucho más a menudo de lo que se admite. Algo más respecto al aristotelismo: es totalmente cierto que estructura la realidad respecto a un esquema predefinido y comprensible, y que la realidad en sí misma trasciende este esquema y es, a fin de cuentas, siempre incomprensible. Sin embargo, ¿qué sentido tiene escribir una historia incomprensible? Las historias son, finalmente, formas de comprender al mundo, de volverlo comprensible mediante esquemas parciales y provisionales. El mundo tiene el sentido que yo le dé.
Sin embargo la pregunta que surge del bodrio que es Chejov es ¿cómo hay historias como Flores, Boogiepop y Baccano, que no tienen protagonista pero son completamente cautivantes y trepidantes, cuya línea argumental de alguna forma se mantiene compleja y nítida? ¿Acaso la acción se vuelve la de Carol y el lector, protagonistas invisibles, en busca de reconstruir un mundo fragmentado? ¿Y no caerían los relatos de los Nyngeros, que tanto celebraba como individualistas, también como ejemplo de narración pluralista? Después de todo, la pluralidad implica la existencia de conciencias individuales, y al intentar enfatizar la conciencia individual por contraste con otras, se logra en verdad sólo una abstracción cubista que nos hace escapar en cierto grado de nuestra verdadera parcialidad. En ese sentido también, buscando perfeccionarse cada uno como individuo, los Nyngeros juntos acabaron creando al monstruo acéfalo de Maeglor muerto.

*"Existe" dice. ¿Existirá esa técnica? Con Mario nunca se sabe...

martes, 20 de mayo de 2008

Los tres errores de Lewis

Tantas cosas he visto y querido comentar, excepto mi regreso a Lima la horrible que se interpone en todo, pero ni modo, las iré escribiendo de a pocos y en desorden, a ver si después las interpretan por el contexto determinante que rige su fecha de posteo.
La segunda película de Narnia es un fiasco. La primera estaba mínimamente pasable. Esta no. Con lo mala que es, se pensaría que algo del libro se debe haber perdido, y por un momento se me cruzó por la cabeza darle por fin una oportunidad al texto, y recordé cuando en la feria del libro, nadando entre tantas páginas revueltas, hojee también las primeras páginas de la interminable saga de Lewis, para encontrarme con una narración extremadamente infantil, casi abebada y paternalista, de esas cosas didácticas en las que nos han convertido los cuentos de hadas. El libro tampoco promete mucho.
La verdad es que C.S. Lewis intentó escribir El señor de los anillos, pero a mi parecer cometió tres errores fundamentales:
1-El señor de los anillos ya había sido escrito por Tolkien. Este quizás no sea un error tan grande, como han demostrado desde Lafcadio Hearn hasta Puig, sin dejar de pasar por Menard. La originalidad no vale tanto como nos quisieron hacer creer los vanguardistas. Lo importante es escribir las cosas de forma interesante, incluso si son las mismas cosas. Hay que saber sacarle la vuelta a las historias ya existentes, después de todo, rara vez logramos alienarnos lo suficiente para escribir en el aire. Por eso mismo es distinto, sin embargo, escribir las mismas cosas con los mismos símbolos y la misma intención. La entrada repentina y victoriosa de los árboles ambulantes en la lucha contra los ejércitos de acero simbolizando la victoria de la naturaleza contra la perversión artificial, evidentemente es una escena de Las dos torres, igual que la destrucción de los jinetes enemigos que a media cabalgata son arrastrados por el río, tomando al río como ente mágico impasable para la maldad, escena que por cierto no debió incluir a Arwen, pero en fin. No coincido en lo absoluto con Tolkien en su filosofía ambientalista, pero admiro el enorme aporte que hizo al medio literario en su uso artificial de estructuras míticas. De Lewis no se puede decir nada parecido.
2-Pensó que El señor de los anillos era un libro para niños. Esta metida de pata sí es patética e imperdonable, pues reproduce y aporta al estigma que tiene la literatura fantástica de poco seria o hasta poco literaria. Los pseudointelectuales vargasllosistas y ribeyrianos siempre acaban confundiendo a Tolkien con Harry Potter y Disney, con la noción degradada del "cuento de hadas", como mencioné antes, son "esas cosas que lee la gente de ciencias que juega a las cartas magic"; y de forma totalmente subjetiva acaban negando el poder mítico. Lo digo por experiencia propia. La película al menos, carece completamente de trama y es sólo una serie de batallas superficiales. Los héroes son simples, antipáticos y vacíos. La idea de que una historia para niños es una historia simple implica asumir que todos lo niños son idiotas y, como la misma historia dice: "Si te tratan como un animal, te conviertes en un animal". Es en la tierna infancia que se idiotiza a la población.
3-Quizo escribir El señor de los anillos sin escribir el Silmarillion. No lo leyó siquiera. Es comprensible, dado que esta obra fue publicada póstumamente por Christopher Tolkien en 1977 y no vió la luz durante la vida de su autor. Sin embargo es un trasfondo mítico fundamental, como ya venía diciendo, para comprender las dimensiones más amplias y profundas de la fantasía de JRR tolkien y sin el cual El señor de los anillos se puede concebir como una novela de aventuras más, que es lo que hizo Lewis.
Algunos aseguran que Tolkien y Lewis fueron buenos amigos, otros tantos me han dado la versión bastante más verosímil de que Lewis admiraba a Tolkien, pero el segundo despreciaba al primero. De la película me quedo con los primeros 15 minutos, o más bien los 10 minutos depués de los primeros 5, en los que se perfila una extraña relación con la historia que de alguna manera ya hemos vivido, de la cuál hemos sido parte, hemos sido adultos y desaparecido, pero ahora somos niños y debemos volver a empezar. Esto evidentemente encaja con el uso de los emblemas medievales y hace a los niños partícipes de la historia de Inglaterra que están reviviendo. Odiosamente patriótico, pero al menos inusual y en verdad bastante convincente. Después de eso, el resto es descartable.

martes, 29 de abril de 2008

No-noticias

Nuevamente escribir sobre diversas historias en desorden, historias que no quise empezar desde el principio porque estaban inconclusas y con rumbo incierto, que ahora se acumulan como materia muerta con interés muy limitado. Un posmodernista diría, por supuesto, que una historia nunca acaba ni termina, porque la realidad es continua, pero esas son pavadas, la realidad siempre es parcial y el punto de vista siempre es el mío, y mi vida sólo es tal y como la vivo. Y cada cosa que hago es en sí misma una historia aparte, aunque a ojos positivistas parezcan entreverarse. Pero además de eso son historias con conclusiones inconsecuentes, estructuras circulares bastante frustrantes, y no creí que valdría la pena escribir sobre algo que nunca acabó de suceder. No son realmente noticias ni actos. En todo caso, son no-noticias. Así, orgullosamente, les anuncio que no pasó nada:
Anoche anduve escribiendo en alemán. En verdad es la primera vez que escribo un poema en ese idioma. Tampoco he leído mucho, sólo escuchado unas cuantas canciones extrañas. En verdad en inglés también empecé más por ahí, escribiendo como en las canciones, con un vocabulario artístico, anti-vital. Claro que es muy distinto comprender un idioma al escribirlo que al escucharlo, y lo que en la práctica me sale en el papel es muy diferente a los usos tan vistos del alemán como lengua precisa o agresiva, más bien surgen toda clase de curvas elípticas en un idioma que usa casos y puede prescindir de las preposiciones y el orden de frase. En fin, igual no creo que la mayoría de mis lectores sepan alemán y los alemanes que conozco no les gustaría lo que escribo, así que estoy escribiendo verdadera y únicamente para guardarlo en el fondo del cajón. No pasó nada.
Ayer volví a ir a Boston a buscar si había algo interesante en libros. Además de la insufrible lluvia, volví a comprobar lo obvio. Igual que la semana pasada en Providence, igual que en Harvard y en Nueva York, prácticamente todo está en inglés y no hay nada particularmente exótico, pocas cosas siquiera interesantes. No se compara al libro de viejo donde encuentro tratados en francés sobre el Tarot publicados bajo el nombre místico de Papus en la era modernista de 1916. Quizás habría que ir a Alemania a comprar libros. Aquí no hay nada parecido. No pasó nada.
También recibí ayer un correo de una compañía editora de historietas, diciendo que debería practicar más mi dibujo y recuerde la importancia del guión para un comic. Deduje que era un mail prefabricado, dado que yo no les había mandado un solo dibujo, sino únicamente un plan para una historia. Eso sí, se los había mandado por correo estampado, así que tuvieron que tipear mi nombre y el título en inglés de mi historia, así que probablemente le dieron al menos una ojeada. En fin, el hecho es que, como era de esperarse, como quizás esperaba para no tener que lidiar con problemas de visa y vivir en gringolandia, rechazaron mi propuesta. No pasó nada.
La última tiene un poco de noticia de verdad, pues es algo que sí se publicó, aunque sea clandestino, informal, ilegal etcétera. Sin embargo es una conclusión nula si se considera el sentido de la historia (nada tiene sentido fuera de la historia). Lo que se publicó fue el primer capítulo del anime de Vampire Knight con mi traducción del inglés. Claro que la mayoría de fansubs ya están por sacar el cuarto capítulo. Además, el hecho es que cuando me embarqué en este proyecto no había visto nada del anime, sólo me guiaba por el manga, que me había atraído ligeramente por su temática y algunos de sus dibujos. El anime, hay que decirlo, ha resultado bastante mediocre en relación con la historia original, ya que la calidad de los dibujos del autor se pierde inevitablemente y los directores intentan ensalzarlo incluyendo toda clase de chistes idiotas. Pero esa aun no es la principal razón por la que esta no es noticia, sino que, de hecho, este no es el anime que en principio había venido a traducir. Entré en los fansubs interesado en el anime Sayonara Zetsubou Sensei, una hilarante sátira al suicidio, pero mientras otros ya tienen publicada la segunda temporada, yo ni siquiera he publicado el primer capítulo. No pasó nada.

lunes, 21 de abril de 2008

El horror de lo horroroso

¿Qué decir sobre el viejo Lovecraft? Recuerdo que una persona particularmente estúpida me dijo alguna vez que era un escritor de ciencia ficción. Lo rechacé de inmediato por lo necia que era esa persona y porque evidentemente seguía la absurda e ignorante ecuación de meter todos los tipos de lo fantástico en el mismo saco, teniendo a Harry Potter como único referente, y poniéndoles el rótulo vacuo de "ciencia ficción" con el que he visto descrito a Tolkien en más de una revista de la oligarquía limeña. Pero claro, esa es la ficción más explícitamente ficcional, y de científica no tiene nada. Hay que ser...
Pues no, como todos sabemos, HP se dedica a escribir sobre el horror, cosa que él nunca economiza en reiterar y enfatizar, sobre lo horrible que es el horror de su historia y lo horrorosa que fue la experiencia indescriptible que ahora nos describirá. La verdad en varias ocasiones, son tantos los adjetivos de lo espantoso y maligno, que lo espantoso y maligno en sí desaparece, y lo único de maligno que tiene el gran Cthulhu es el adjetivo. Lovecraft nunca me ha dado razones para espantarme, sólo me ha dicho que debería hacerlo: A ver, espántate. Eso nunca me ha convencido mucho. Hace poco un amigo me mostraba la ternura de Helo Cthulhu, y recuerdo también lo hilarante de juego de rol Pokecthulhu. Cortazar lo toma como ejemplo para acusar a la literatura de horror de obsoleta, pero la verdad es que sólo está atacando al género en uno de sus puntos más débiles. En la práctica, por más que él insista en lo indescriptibles que son, los monstruos de Lovecraft están claramente descritos desde la primera página, y la historia, privada de todo misterio, es casi una forma de convivir con ellos. No es muy distinto a lo neofantástico.
Aun así, sé que la mayoría de lectores de este blog están muy familiarizados con él, si es que no son sus admiradores personales. Curioso lo celebérrimo que es el mundo hispano, mientras que en su querida Nueva Inglaterra ni un solo gringo me pudo dar razón de él y su nombre les sonaba a chino.

Son no obstante unos cuantos méritos aparte de este que persigue
entorpecido por su enorme afán los que permiten rescatar un par de cosas de su literatura. El mismo hecho de la investigación a veces da resultados interesantes, quizá inesperados para él mismo. De tanto describir ciertos objetos misteriosos, los infinitos detalles se vuelven imposibles de conjugar en una imagen clara, un efecto paradójico del exceso de descripción. También está la muy mentada construcción de una mitología que reaparece compulsivamente una y otra vez en los contextos más diversos e inesperados. Y cuando más insiste en lo indescritible de las visiones, de vez en cuando hasta logra describir algunas cosas físicamente imposibles con bastante precisión. Aunque no cause el espanto que supuestamente invade a sus personajes sin razón aparente, su geometría imposible no deja de ser interesante, quizás por el hecho de que involucra términos científicos y presenta cosas totalmente extraterrestres. Justamente como la ciencia ficción.

En fin, ya que no quedaba lejos y había un bus que me llevaba gratis, decidí ir a verlo a su tumba en Providence. Estaba en alguna parte de un cementerio enorme con vista al mar, un cementerio con lotes numerados sin ninguna lógica que tuve que recorrer una y otra vez hasta enterarme de que el monumento que decía Philipps no era a las pilas ni a las radios Philipps, sino a la P de HP, quien está escondido detrás de él, en una lápida pequeña y modesta con un epitafio breve pero nada modesto: "I am Providence". La verdad no sé qué tanto se parezca una ciudad que en primavera se cubre de flores y se llena de chicos sin polo y alegres bailes indígenas; al viejo HP que escribía ensombrecido lo horrorosos que son los cultos Voodoo en los pantanos de Nueva Orleans por malignas gentes mestizas.

viernes, 18 de abril de 2008

El regreso del antes-perro

Me dispuse a escribir sobre este libro desde que lo compré. Habiéndolo terminado, quizá la comparación con Cada vez que ladran los perros que palnteé en el título es algo menos pertinente de lo que pensaba, aunque técnicamente se trate en ambos casos de seres previamente caninos y posteriormente humanos. El efecto de escalofrío que tiene esta metamorfosis, inversa a la de Gregorio pero no por ello menos grotesca, se mantiene también en ambas situaciones, el ser repentinamente dotado de poder, cargado con nada más que ansias y envidia de su situación previa, casi como Tetsuo, pero más bestia y mutante. Por un lado, también, esto nos impulsa hacia un cierto pesimismo social cuasideterminista, si es que pensamos que el que nace perro es mejor que quede perro. La verdad yo nací mono, pero lucho por ser gato. En el fondo, lo importante es cómo se resalta el hecho de que para ser humano no basta el cuerpo y el poder si es que se sigue teniendo el corazón de perro. Pero soy de los que quisieran creer que incluso esto se puede cambiar con mucho tiempo, esfuerzo y paciencia, pero, ante todo, por decisión propia. Es más, creo habérmelo hecho ya a mí mismo en más de una ocasión. ¿Es que faltan historias sobre eso? Los relatos de la educación del caballero son bastante detallados y Bildungsromane desarmados sobran. Sin embargo ninguno de estos parece poder resaltar su propio valor en positivo como lo hace el antes-perro en negativo.

martes, 15 de abril de 2008

Nota atrasada

Recién caigo en cuenta de otra nota sobre mí que se publicó a fines de marzo firmado por un tal Caeiro. Hablan bastante bien del libro, aunque notan uno que otro de los clichés que se me pasaron hasta la edición final y no negaré como aberrantes. La verdad los más difícil para mí por entonces era escribir diálogos, quizás porque yo mismo no hablaba naturalmente como la gente sino que prefiero hasta el día de hoy quedarme sentado en la esquina pensando en Tlön, las musarañas y los nyngeros. Por lo demás si me hacen quedar bien. En fin, pueden leer la nota acá. Se agradece.

lunes, 14 de abril de 2008

Tolkien en el descontexto

Nuevamente aquí para escribir contra los estudios culturales, tras darme con la horrorosa experiencia de encontrar que la mayoría de maestrías europeas también siguen esa absurda línea actualmente. Pero por algún lado pensaba también llegar a hablar sobre Tolkien y Lewis, y cómo alguna vez mencioné en un coloquio que Tolkien en su magno Silmarillion logra definir todo de forma intratextual, reflejando sus criaturas entre sí y dejando de depender de cualquier elfo o troll terrícola, sea germano, escandinavo o qué sé yo. No así con Lewis, cuya Narnia reposa evidentemente sobre los retazos de las heráldicas medievales y códices de caballería, sin los cuales no podría construir sentido alguno, y así queda enredada en la trama intertextual como todos nosotros. El Silmarillion, por otro lado, es una mitología independiente y como tal usa este recurso, que es propio de un mito como narrativa primaria e inicial, a la cual ningún texto precede, por lo que se las arregla sin intertextualidad alguna. Pero más aun que los mitos naturales de los pueblos acéfalos, el Silmarillion nace de la solitaria pluma de un individuo hermético, y al ser su origen infinitamente particular caba siendo insondable. No se puede subordinar a ningún contexto específico, pues sabrá Eru la cantidad de cosas que habrá leido y pensado nuestro querido Ronald Rewel, y a diferencia del panteón griego los Valar no están explícitamente asociados a ningún estado y nación. Creado no por un contexto, sino en uno o más bien muchos diversos contextos (a lo largo de 50 años contando más de un viaje), las conexiones alegóricas del Silmarillion son infinitamente especulables y reconstruibles. La mitología artificial crea un nuevo grado de narrativa libre, desde un inicio se sobrepone a los tiempos específicos y nos impulsa a pensar estructuralmente, en los actos y no en las gentes específicas. Orcos no son los nazis o los empresarios contaminantes de cierto espacio y tiempo particular, orco es todo aquel que se comporte como orco, pues el orco original no existe más que en su esencia. Aquí chocamos al fin con el reverso de los estudios culturales, que nos enseñan a contextualizar, que nada existe fuera de su espacio y tiempo particular, que nada puede trascender a su condición de creación que lo determina inequívocamente. Es por eso que les gusta tanto a los gringos: una máquina perfecta para encasillar extranjeros y justificar racismos, una excusa perfecta para repetir errores históricos y negar su propio nazismo, pues el contexto es otro, y lo que importa es que están aquí y no son latinos, sólo inmigrantes ilegítimos y genocidas...

martes, 25 de marzo de 2008

Ars ex machinā

Otra micropoética, de hace ya un tiempo:

Para golpear al mundo, el arte debe venir desde afuera.
El artista debe limpiarse a sí mismo del mundo
y al arte de sí mismo.

viernes, 21 de marzo de 2008

Padres del power

Supongo que ya no es noticia, pero por si acaso lo apunto, pues se les vienen nadie menos que los padres del power metal. El legendario grupo Helloween y su contraparte Gamma Ray estarán tocando en el parque de la exposición el 30 de abril. Curioso cómo Kai Hansen, ex-vocalista y guitarrista de Helloween, se encuentra otra vez con el resto del grupo desde la otra orilla del Gamma Ray que él fundara por su lado. Cuando el género del power metal empezó a sonar, Hansen aun estaba dentro de Helloween y era una fuerza impulsora mayor, por lo que supongo que de ambos grupos se puede decir que fueron el primero. Las entradas están a un precio proporcionalmente brutal, pero las pueden conseguir desde ya en PlazaFea o Vivanda. Yo mientras tanto seguiré aquí sentado en pueblitos gringos remotos, escribiendo en mi blog.

miércoles, 19 de marzo de 2008

Haggard

Me di hace poco con un grupo musical realmente magnífico llamado Haggard, de una estética poderosamente gótica, en el cuádruple sentido de la larga y accidentada historia de la palabra. Además de ser góticos por obscuros, góticos por románticos, góticos por medievales y góticos por godos germanos. Sus letras también son cuadruples, en inglés, alemán y latín, dos idiomas que ya domino y uno que aún estoy aprendiendo, además de algunos pasajes también en romance toscano. Me viene bastante bien el latín de alguien fiable tras intentar corregir las desastrosas letras de ciertos japoneses, por lo demás bastante creativos, pero que ni inglés saben (el anime Elfen Lied, mejor conocido por su pronunciación inglesa como Elfen Láyet).
El grupo mismo tiene una figura central, una cabeza claramente indentificable bajo el nombre de Assis Nasseri, cantante y guitarrista, pero que se encuentra rodeado de muchos otros músicos, incluyendo soprano, tenor, oboe y todo el resto de la orquesta cuyo número va fluctuando entre doce y dieciseis miembros oficiales a lo largo de los discos, sin contar a las decenas de colaboradores incidentales.



Al oirlos por vez primera, me dije que era un verdaderamente hermoso black metal, aunque era bastante más lento que lo que los representantes célebres de este género suelen presentar. Me pregunté si acaso sería doom metal, un género del que no he oido mucho y solo conozco en teoría como parcimonioso y lacónico. Su sonido me recuerda mucho al grupo Lacrimas Profundere, con el que igualmente compartía el gusto por los grabados góticos en sus portadas, aunque en el caso de ellos nunca logré descifrar en qué idioma estaban sus letras. Creo que a ellos los categorizaban como gothic metal, un género que a mí me parece extremadamente escurridizo y subjetivo. Finalmente, en el wikipedia se ve a Haggard como "symphonic death metal", y al adentrarse por qué entiende la gente por death metal, se encuentra la mayor cantidad de contradicciones posibles... Yo creo que son de todo menos death.

Todo esto me recuerda mis conversaciones con Mariela Alicia Cucho, quien la primera vez me encontró sentado bajo un escritorio con la luz apagada, y hoy en día la he perdido de vista, pero hace tiempo dejó la poesía por el diseño de modas. Su poesía nunca dejó de interesarme e intrigarme, pero siempre fue muy tímida y recelosa con ella, como parte profunda de su carne. Cuando le dije que prefería el black al thrash, ella respondió que no le gustaba encasillar las cosas... pero en tal caso, ¿cómo podría siquiera distinguir entre black y thrash? Por supuesto existe el black más thrashero por ciertos usos de distorción y batería, y lo que sí pierde todo sentido es definir a un grupo como únicamente dentro de un género, pues cualquiera puede de un momento a otro cambiar de tonada y ser perfectamente capaz de empezar a tocar salsa si tan solo le da la gana. Esto a su vez crea problemas cuando grupos que están adscritos a un género innovan al punto de hacer algo que a los oidos pertenece a un universo totalmente distinto, pero dada su afiliación histórica a un movimiento no se pueden deshacer de cierta categoría que ahora no se ve por ningún lado. Yo tampoco escribiré novelas góticas toda mi vida, para empezar tengo muchos cuentos, y varios de ellos se asemejan más al cuento de hadas que al de horror. ¿Y qué hay de la poesía? Gótica es la novela, no yo.
Pero me he salido del tema. El hecho es que, si volvemos a la conclusión ya previamente establecida de que el género es, no un espacio delimitado en el que uno se adentra de por vida, sino un adjetivo perfectamente declinable y compatible con otros, pues yo por mi parte diría que Haggard es un poco como black pero con mucho de barroco clásico, y a eso le agregas lo que tú quieres...

jueves, 13 de marzo de 2008

La belleza del cuadrado

Apenas acababa de escribir contra el arte moderno, quedándome con la extraña impresión de que en general no me gustan las artes plásticas a menos que estén subordinadas a una narrativa; cuando, simultaneamente, me veo leyendo al futurista Mayakovski y a su opositor Zamyatin, que en su parodia no puede evitar volver aun más gloriosa la estética que niega y cantarle a la belleza del cuadrado. Ahora recuerdo, al haber caminado por la ONU, reflexionar una vez más sobre el arte islámico y la admiración de Borges hacia el mismo, para llegar a la conclusión de que, de hecho, al ser Alá irrepresentable, los musulmanes fueron de los primeros en el mundo en desarrollar un arte netamente abstracto. Pero no muy de lejos les siguen los masones góticos, a medida que su arquitectura se hace cada vez más excelsa y libre de representaciones, para concluir en la spira mirabilis y sus místicos números aureos. Y la música desde siempre ha sido mejor cuanto menos representa, punto y contrapunto sin rastro de objeto terrenal. En verdad yo mismo ya vengo un tiempo admirando la belleza de la máquina, certera, precisa y confiable, la máquina que a diferencia de la planta es aquel artificio de mi mente que funciona como yo la he concebido y no como la naturaleza quiere funcionar. El sistema irreal que es lógico en sí mismo porque niega la realidad y así se vuelve la raiz de todo mundo posible. Cuán semejante, en verdad, el círculo mágico y la jerarquía cósmica a un precioso engranaje. Hubo un día que, agobiado de tareas lingüísticas, torné de vuelta a reparar una engrampadora descompuesta, analizando cada uno de sus resortes y su funcionamiento interno, sus reglas desconocidas pero perfectamente racionales, hasta que, al cabo, funcionó, tal como la había predicho. Aquel momento epifánico en que las cosas hacen click. Pero esto es arte abstracto, no arte conceptual, y al fin de cuentas no es precisamente contra lo que andaba escribiendo hace unos días. No me retracto de nada.

sábado, 8 de marzo de 2008

Mierda original

El último día en Nueva York asistí al museo Gugenheim, donde se estaba exponiendo la obra de Cai Guo Qiang. En sus primeras tres piezas mostraba bastante habilidad para representar expresiones animales y humanas. De hecho, quedé bastante conmovido por una manada de lobos caminando en una larguísima línea, dispuesta de tal forma que lo más natural era caminar entre ellos, que mientras avanzaban empezaban a correr cada vez más emocionados a mi lado, y repentinamente alzaban vuelo, cada vez más alto, hasta que me encontraba corriendo bajo ellos o volando con ellos, que repentinamente, sin percatarse, se estrellaban contra un vidrio y caían estrepitosa y dolorosamente al suelo con caras de agonía. El más puro horror y compasión.


Recientemente, sin embargo, el artista ha dejado de lado la representación de gentes y animales y se ha dedicado a lo que constituye la mayoría de la muestra. A partir de la cuarta pieza, la exposición se convierte en una serie interminable de papeles con manchas marrones borrosas. Dicen los carteles que son lienzos sobre los cuales ha realizado explosiones. Habemos de entender que las explosiones son la verdadera obra de arte. Pero ¿dónde están? Pues ya explotaron. Para que la exposición no sea un fiasco total, hace falta complementarla con fotos, videos y mucho texto. Entre otras cosas, los largos párrafos explican que algunos de estos son los "proyectos para extraterrestres", que se habrían de ver desde el espacio para ser apreciados, pero son de una magnitud tal que muy pocos de ellos se han realizado. Incluyen, por ejemplo, volar un hueco en la Luna con las mismas dimensiones de una pirámide egipcia para que haga de contraparte de esta. Sumamente interesante, pero hubiera preferido leerlo en un blog o una revista, en vez de pagar 18 dólares para leerlo en una pared, y el señor Cai podría graficar sus proyectos de forma mucho más clara y vistosa si usara un lápiz en vez de pólvora. Es muy moderno eso de ir buscando una "nueva forma de arte", y toda nueva forma es una buena excusa para hacer las cosas mal, ya que se es el único original que las hace de esa manera. Por otro lado, los fuegos artificiales parece hacerlos bastante bien, pero las cosas que ha achicharrado la verdad no son nada interesante. De hecho, son meros despojos de la explosión, que fue la obra en sí. Sería bueno asistir a una de esas explosiones, pero los artistas modernos deberían aprender a botar su basura en vez de llenar los museos con ella.

En ese sentido, solía pensar que la literatura estuvo mucho tiempo antes librada de esta absurda mística superficial que Walter Benjamin llamara "el aura", el culto inútil al "original", que para orgullo de los poetas, en la palabra inmaterial nunca ha existido. Sin embargo fue apenas unas horas después que me vine a encontrar en la biblioteca pública con una exposición sobre Jack Kerouac, quizá el único verdadero haijin de occidente, y uno de los más terribles drogos de la generación beat. Estirando la ridiculez a sus máximos extremos, la exposición muestra páginas de máquina de escribir originales, tipeadas por el mismísimo Kerouac y, por supuesto, sin rastro alguno de él. Y ahí están, junto a sus fotos, sus lápices, sus discos, la basura que llevaba en el bolsillo cuando murió. Es basura, pero con aura. Menos mal que la entrada era gratis.
Hoy en día por suerte puedo tipear en la computadora, sin dejar, ahora sí, original alguno. Aun así, por supuesto, dejo siempre textos que son meros apuntes, ideas inacabadas que no son ninguna obra, pero reconozco su parcialidad y que no merecen ser tratadas con ningún respeto, así que termino botándolos o colgándolos en mi blog, siempre le podrían servir a alguien.

Para terminar el día fui al celebérrimo MoMA, que junto a algunos de los más excelentes Picassos y Kandinskis también guarda la más grande colección de lienzos monócromos del mundo, así como una lata de pura y legítima Mierda de artista. Lo que intentaba evidentemente ser una burla, ha sido institucionalizado por el mismo sistema del que se estaba mofando como una parte más del establishment, mientras el concepto de arte se vuelve cada vez más estúpido e inútil. Hablando de originales, varias de las estatuas de bronce entronadas en el MoMA ya las había visto antes en vivo y en directo, presentadas como magníficos originales únicos en el museo Smithsoniano de Washington. Claro, el bronce se puede fundir una y otra vez en el mismo molde, pero entonces, ¿por qué no, en vez de destruir el molde, hacer 3758923016 estatuas idénticas, a ver si la forma tiene algún valor aparte de su "aura"?

Tercer viaje a la manzana

Como en los mitos, esta vez la tercera fue también la definitiva.
La segunda fue entre que volvía de Washington. Pasé apenas diez horas, sentado en el piso de la estación de autobús toda la noche, porque en Boston estaba nevando y no les daba la gana partir.
La verdad, Nueva York empieza desde la estación autobús en Boston, y no al revés. Mientras el quasi-monopolio de buses gringos Greyhound cobra más de 60 dólares, en una esquina dos grupos de chinos llaman a la gente y agitan los boletos al aire. Por apenas quince dólares, los buses parten cada hora sin escalas ni cajas registradoras ni horarios complicados en internet, llevando a vietnamita, cholo, polaco, gringo, criollo y negro cubano apretujados en el mismo carro. Ahí donde la competencia salvaje le gana al puritanismo novoinglés y el aire se llena de mil idiomas mientras a dos asientos de distancia una chica lee a Borges en chino hasta que el inglés se pierde de vista por completo; ahí empieza Nueva York. Al llegar a la ciudad el bus me depositó en el barrio chino, donde el río de gente se mueve imparable y es casi imposible agarrar un taxi, mientras hasta el teléfono público me da instrucciones en chino mandarín.
Logré asistir a un par de recitales poéticos, de los que hay como cinco cada noche. Uno fue en un bar llamado la KGB y sus protagonistas eran un par de poetas entrados en años, muy localistas, con constantes referencias a sus calles, amigos y costumbres que nadie conoce ni quiere conocer, y cuya principal virtud era ser ocasionalmente graciosos, muy parecidos a nuestra generación de vacas sagradas en declieve (y esas "nuevas" generaciones que son más de lo mismo), quizá un poquito mejores, pero con las mismas vainas.
El otro fue parte de la premiación del círculo nacional de críticos, que como era de esperarse no estuvo nada mal, aunque contenía de todo, desde estudios antropológicos y testimonios hasta novelas. Muy complacido descubrí a un cierto poeta polaco llamado Tadeusz Rosewicz, de una excelente y sarcástica poesía pura que se deleita en sus propias contradicciones.
Intenté también llegar a un poetry slam, que al parecer sería un bizarro cruce entre rap y recital, pero tenía que adentarme bastante en Brooklyn a las 8 de la noche, y el intrincado e ilógico sistema de metros logro desviarme por completo, por lo que aun me quedo con la duda de cómo exactamente será un slam.
Es curioso que un metro tan absurdo corresponda a una ciudad de calles tan cuadriculadas. Las líneas se empeñan en seguir el trazo de las avenidas y apenas se cruzan muy de vez en cuando. Los primeros días fue bastante útil y cómodo el poder guiarse por calles numeradas, pero cuando uno empieza a oir a la gente hablar de que vive en la 25 de la 62, junto a la 3, la red se empieza a sentir cada vez más insípida, sin símbolos absurdos ni figuras históricas odiosas que la coloreen... Aunque es imposible decir que, por más que se llene de la gente más diversa, la ciudad retiene su propio sabor, a pizza y falafel y mucho mucho jazz, con un ritmo de pies trepidante e ineludible en todas las calles y semáforos que son inevitables de cruzar.